Es importante que las normas no se dirijan solo al ladrón de bagatela

Es importante que las normas no se dirijan solo al ladrón de bagatela

noviembre 18, 2012
in Category: Análisis jurídico
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Es importante que las normas no se dirijan solo al ladrón de bagatela

Las leyes penales han variado poco desde la Constitución del 2008, lo que vuelve problemática su aplicación. Una verdadera reforma exige que las normas se reconcilien con los datos reales.

El cambio legislativo que ha vivido nuestro país, a partir de la aprobación de la Constitución del 2008, ha tenido como objetivo principal adecuar las normas vigentes a los principios y derechos establecidos en la Carta Magna. No cabe duda que las leyes penales poco han variado durante este tiempo, lo que sin duda vuelve problemática su aplicación, por lo que desde la jurisprudencia y la academia se llamaba a grandes cambios, en pro de los principios constitucionales.

Una verdadera reforma en el área penal exige que las normas se reconcilien en primer lugar con los datos reales, para lo cual es indispensable la ayuda de las ciencias sociales. Las normas actuales resultan anacrónicas y el legislador no puede promulgar leyes alejadas del hecho social.

Pero el hecho social no está determinado por los medios de comunicación, la obtención de cifras verdaderas exige recurrir a los operadores de justicia que cada día resuelven sobre casos concretos que modifican las vidas de personas de carne y hueso.

26-1En la práctica la segregación de quienes se enmarcan en el estereotipo, conduce a que la sociedad considere tolerables, e incluso necesarios, mecanismos represivos, atentatorios de derechos humanos, que supuestamente garantizarían la idea de seguridad.

Entramos entonces en un conflicto entre mantener un estado garantista, respetuoso de los derechos, o promover la represión de quienes pueden atentar en contra de él. No se puede negar que las leyes suelen tener ese carácter selectivo y clasista, que dejan de lado los crímenes de aquellos que no calzan en el estereotipo, por ende los delitos económicos no se castigan ni tienen representatividad en las cárceles. Esta realidad no sólo es propia de nuestro país, sino que es una característica del sistema penal en general.

No a la impunidad

Es importante que las normas no se dirijan únicamente al ladrón de bagatela, sino que se castiguen y no queden en la impunidad los delitos que afectan en mayor medida a los ecuatorianos.

Queda entonces una inmensa tarea en manos del legislador, el cambio se requiere con urgencia, el modelo de Estado que queremos construir a partir de la Constitución, exige normas atadas a la realidad y no al sensacionalismo, que permitan la construcción de un verdadero Estado Constitucional de Justicia y Derechos.

Alicia Contero

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