Violencia de género: deben cambiar los patrones socioculturales

Violencia de género: deben cambiar los patrones socioculturales

noviembre 18, 2012
in Category: Género
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Violencia de género: deben cambiar los patrones socioculturales

La penalización en estos casos debe ir acompañada de campañas de sensibilización para la población y capacitación para quienes aplican las políticas públicas y las leyes en el país.

La violencia de género es una violación de los derechos humanos que afecta a millones de mujeres en el mundo, independientemente de su nacionalidad, clase, cultura o edad. A pesar de ser un fenómeno mundial, la violencia contra las mujeres muestra variaciones en cuanto a sus cifras y manifestaciones específicas según el contexto concreto de ciertas regiones.

En América Latina y El Caribe los índices son alarmantes y las formas específicas de violencia de género afectan el pleno desarrollo y la economía de la región.

22-1Una estrategia nacional contra la violencia de género en América Latina y el Caribe necesita enfocarse en cambios socio-culturales y en una efectiva implementación de las políticas públicas.

Es por esto que la penalización contra la violencia hacia las mujeres requiere ser acompañada de campañas de sensibilización para la población y de capacitaciones para los y las responsables de la implementación de las políticas públicas y leyes. Además, se requiere una revisión de las normas existentes para establecer un marco jurídico con enfoque de género que rompa con los estereotipos de género y conceptos machistas propios de las sociedades patriarcales en las que vivimos.

Para lograr una legislación integral se necesita un proceso intersectorial y participativo que incluya especialmente a las organizaciones de la sociedad civil.

Las instancias a nivel gubernamental y judicial solo contribuirán a la erradicación de la violencia de género si en el proceso de formulación, aprobación e implementación de las leyes toman en cuenta las propuestas de los diferentes sectores de la sociedad. Así podrán cumplir con las obligaciones nacionales e internacionales de sus Estados: promover los derechos fundamentales de sus ciudadanas y apoyar al desarrollo de su región en el marco del derecho a una vida libre de violencia para todas.

Lo óptimo es incidir en el cambio de los patrones socioculturales, pues se trata de superar los roles de géneros, así como la aceptabilidad de la violencia en general como herramienta para mantener o acceder al poder.

A fin de que los agresores no se sientan legitimados y que los demás no respondan con silencio o ignorancia, una doble estrategia de prevención es necesaria: es indispensable tener una penalización estricta, sin concesiones, de la violencia de género como acto criminal y al mismo tiempo programas de sensibilización y capacitación de la población en general en los medios, las escuelas, empresas y otros mecanismos de alta influencia para llevar a cabo el cambio socio-cultural de toda la sociedad. Al mismo tiempo, se necesita desarrollar medidas de empoderamiento de las mujeres y promover su seguridad en los ámbitos privados y públicos.

El sector privado puede apoyar a este proceso en el marco de su responsabilidad social empresarial con capacitaciones, atención para sus empleadas y campañas de sensibilización. De esa manera enfrentan los efectos negativos que la violencia de género tiene en la productividad laboral de sus empleados y empleadas.

Además, son espacios de interacción social importantes que influencian altamente en las vidas de sus empleadas y empleados.

23-1Obviamente, tal cambio socio-cultural no es posible si las mismas leyes mantienen el status quo. Desafortunadamente, numerosas leyes y políticas en la región todavía refuerzan las normas sociales y conceptos tradicionales porque carecen de una perspectiva de género.

Por ejemplo, muchas legislaciones se concentran en la violencia doméstica o familiar, dejando de lado a los demás tipos de violencia de género, que ocurren fuera del hogar. Por lo tanto, se considera equivocadamente que la violencia afecta de igual manera a todos los miembros de la familia y además se condiciona el bienestar de la mujer a la existencia de la familia.

Frecuentemente, se reduce la sanción de la violencia doméstica a un nivel de ofensa civil y no criminal, o se aplica la conciliación, método reconocido como no viable en el ámbito de violencia de género. Muchas leyes continúan siendo machistas y discriminatorias, por ejemplo cuando se define la violación sexual como “crimen contra el pudor”, sin referencia a la integridad de la mujer. Por ello, un paso principal para parlamentarios y parlamentarias es reevaluar y modificar las leyes existentes.

Viviana Maldonado

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