La Interculturalidad: un camino de dos vías, una relación entre pares

La Interculturalidad: un camino de dos vías, una relación entre pares

noviembre 18, 2012
in Category: Interculturalidad
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La Interculturalidad: un camino de dos vías, una relación entre pares

La interculturalidad es un camino de dos vías, una relación entre pares, y el Estado intercultural y plurinacional debe actuar de esta forma, para plasmarse en su aplicación a la vida.

El artículo 171 de la Constitución dictada en el 2008, que establece la “Justicia indígena”, culmina un proceso de descolonización de los famosos 500 años, del que hablan los pueblos indígenas, por tanto, no es gratuito, de buena voluntad, de iluminación de los asambleístas de ese año y de esa coyuntura histórica, sino, la plasmación de un proceso de liberación social.

Este proceso va desde de la colonia cuando se empezó a forjar en la matriz de la formación social ecuatoriana; que tuvo como base económica–social primigenia, el trabajo servil de los indígenas, para la producción interna y la de exportación, ahí estuvieron las mitas y los obrajes, que subsistieron hasta bien entrado el siglo veinte, 1930, como los obrajes, de Peguche, Guachalá, por ejemplo. En todos los procesos de colonización de la historia, y solo hay una historia como referente, que mientras hay un vencedor, él es el que la escribe, o la expresa o la plasma en los libros, pero siempre está la otra historia, la invisibilisada, la escondida, la tapada, que la protagonizan los pueblos colonizados, en carne propia, en vivo y directo, sin acceso a imprimirse o estudiarse en los textos escolares y peor universitarios. Eso es lo que ha pasado con la “justicia indígena” superviviente como mecanismo esencial de las culturas originarias, anteriores a la llegada de los europeos, a este continente “descubierto”, en los tiempos del coloniaje, español y republicano. Las poblaciones colonizadas fueron negadas en su constitución de seres sociales, políticos y culturales, o mixturadas con una cultura mestiza que no les representaba. En el artículo 171, se pone como base del sistema de justicia indígena, cosas fundamentales, como las tradiciones ancestrales, y su derecho propio. O sea en un artículo conciso, establece para el Ecuador el pluralismo jurídico, la existencia de sistemas jurisdiccionales diversos, es decir cualitativamente diferentes, como lo son, los seres culturales a quienes representan.

Parece que como arte de magia, la homogenización, la subsumisión de lo diverso en lo único, desapareciera, y brillaran los colores del arco iris. La vida de las culturas ancestrales, sus procesos sociales, entre estos, el ejercicio de la justicia, tienen años como derecho propio, más que el derecho romano, base de nuestra justicia ordinaria, no está escrito y no lo podía estar, por su condición de invisibilidad, oralidad y sometimiento. Sin embargo, en el mismo artículo 171 de la Constitución, se señala que debe ser una Ley la que establezca los mecanismos de coordinación y cooperación entre la jurisdicción indígena y la jurisdicción ordinaria. La pregunta es: ¿Quién en este panorama va establecer una Ley, que desde afuera, no sea una injerencia de lo que la Constitución dispone y lo que se dispone, en los establecidos derechos colectivos, devenidos del Convenio 169 de la OIT?; siendo importante una secundaria coordinación, lo fundamental, de valor trascendente, es que funcione, se exprese, conserve y fortalezca, el pluralismo recién reconocido de las justicias indígenas.

Pluralismo jurídico

Hasta el momento han sobrevivido 14 nacionalidades, cada una con su lengua y justicia, y 18 pueblos, cada cual con su diferenciación, por tanto, un pluralismo jurídico amplio, imposible de normar al estilo de la concepción occidental de la ley, o en contradicción con esta normativización, desde afuera. Lo diverso debe ser diferente, para que sea.

Fausto Corral

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