“Como un perro se rasca las pulgas, la tierra hará lo mismo con nosotros”

junio 11, 2015
in Category: Entrevistas
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“Como un perro se rasca las pulgas, la tierra hará lo mismo con nosotros”

Lorena Bellolio, directora de la fundación Protección Animal Ecuador (PAE), lleva más de 16 años luchando por los derechos de los animales. En ese sentido, comenta el avance del país con respecto al bienestar animal y los pasos que aún falta dar tanto en lo normativo como en la conciencia social.

¿Cómo mira usted la situación de Ecuador frente al bienestar animal?

Yo creo que está sucediendo algo interesante, a pesar de que es a destiempo en función de otros países, inclusive cercanos, como Colombia. Rescato lo que está pasando ahora con respecto a la sociedad. Esto lo digo con base en una encuesta que realizamos y que tenía como objetivo conocer la percepción de los ecuatorianos(as) hacia los animales y cómo miran que se haga una normativa que los proteja a nivel nacional.

¿Qué reflejaron los datos de esa encuesta que realizaron?

Fueron interesantes tomando en cuenta que del total nacional cerca de un 60 por ciento considera que se necesita una Ley que brinde protección a los animales y, de todos los espacios encuestados, el mayor índice estuvo en la sierra rural, donde cerca del 70 por ciento manifestó esto.

Nos asombró bastante y al mismo tiempo fue una gran satisfacción. No obstante, sobre la Ley Orgánica de Bienestar Animal (LOBA), las autoridades tienen resistencia al tema que da cuenta que en el imaginario de los políticos, los animales no merecen una Ley que los proteja. Sin embargo, en la sociedad las cosas son distintas y eso es lo interesante porque para mí el trabajo de estos 16 años que llevo impulsando el tema animal está ahí.

¿Cómo era la sociedad con el tema animal años atrás y cómo es ahora?

Cuando nosotros empezamos recuerdo que rescatamos unos cuatro perros. En mi falta de conocimiento de la situación, me dije que voy a salvar perritos y los voy a dar en adopción. La verdad es que esos perros nunca se fueron. A nadie le interesaba adoptar perros rescatados. Se desconocían los conceptos de adopción y de animales abandonados. De hecho, nosotros mismos desconocíamos la realidad, para mí ha sido un aprendizaje duro y me ha hecho crecer como ser humano.

Así se empezó y ahora realmente las cosas han cambiado muchísimo. Más allá de que estas personas estén dispuestas o no a manifestarse públicamente, sí que hay todo un movimiento oponiéndose y denunciando el tema del maltrato y del abandono.

Y la gente ahora ¿está dispuesta a adoptar perros rescatados?

Ahora tenemos un programa de adopciones. Mientras que antes no lográbamos dar cuatro perritos en adopción, ahora se van todos los meses perritos, gatitos. Realmente hay un clamor de la gente y una conciencia suficiente para decir que los animales necesitan ser protegidos y eso significa que se entiende que están siendo maltratados. Eso es súper interesante, no lo ha hecho la autoridad, pero sí que lo ha hecho la ciudadanía.

Entonces, ¿sí hay conciencia de cómo se debe tratar a los animales?

El tema de la conciencia es como una escalera que va por niveles y creo que todos estamos en ese proceso, en el que me incluyo. Cada día aprendemos algo, cuando nos damos cuenta de que las vacas lloran, por ejemplo. Mucha gente piensa que esos animales no sienten o simplemente no pensamos en ellos.

El nivel de conciencia va creciendo. Sí creo que este es un proceso personal, que se va convirtiendo en una conciencia colectiva que ha avanzado mucho en cuanto a los animales visibles como los perros y gatos. Sin embargo, pienso, y espero que nadie se resienta, que todos somos en alguna medida sociópatas, porque no logramos desarrollar empatía con los demás seres vivos y los estamos siempre clasificando.

¿En qué sentido?

Esto lo entendí viendo documentales sobre asesinos en serie. Ellos son capaces de tener su familia y salen a violar y matar chicas. Entonces hace el análisis el médico forense y dice esta persona era un sociópata.

17-16Nosotros somos sociópatas porque somos capaces de convivir con un perro y tratarlo más allá de lo que es, se canaliza mucho afecto hacia él. Sin embargo, estas mismas personas comen carne y eso no les parece mal. Por eso creo que sí hay un nivel de sociopatía. No debemos olvidar que los animales son otra especie diferente a la nuestra y tienen sus propias características.

Es decir, ¿la conciencia sí ha avanzado pero aún nos falta?

La conciencia para mí son procesos personales, no obstante, en lo que sí se ha avanzado es en el criterio sobre los animales de compañía. En los animales que no se consumen ni se utilizan ha habido un crecimiento exponencial de conciencia y las cosas han cambiado para bien en la sociedad. También creo que está creciendo, pero muy lentamente, el criterio sobre los demás animales.

¿Qué pasa en este tema?

Ahora se ve cada vez más las opciones veganas o vegetarianas. Yo creo que mucha gente va a optar por ellas porque los médicos ya están hablando de que comer carne o tomar leche hace daño. Entonces, se rompió realmente una estructura súper rígida, porque antes era impensable que eso sucediera.

¿Por qué cree usted que a algunas personas les cuesta este proceso de toma de conciencia sobre los derechos de los animales?

Nadie ama lo que no conoce. Es importante que salgamos de nuestras culturas y estructuras urbanas, en cierta forma hasta de la tecnología, que nos aísla del entorno natural. Hay personas que viven toda su vida en un edificio, crecen en un departamento, luego salen a la universidad, de ahí trabajan en oficinas. Hay nuevas generaciones que incluso piensan que la carne y la leche salen de los supermercados, no hacen esta relación con los animales. Desde los primeros años se enseña sobre los animales útiles y los perjudiciales.

Se los ve como si fueran cosas, como dice hasta la fecha el Código Civil son “seres vivientes y están para nuestro uso y servicio”. Mejor dicho, son cosas que se mueven, que no tienen sentimientos ni sensibilidad. Entonces, la falta de relación con la naturaleza y con los animales, es un factor que influye para que no haya conciencia.

¿Por qué es importante?

Primero, porque es recuperar la propia naturaleza que es ser parte, relacionarnos, vivir con todo lo que tiene vida. Por lo tanto no es natural que vivamos así y si las personas no recuperan esa conciencia, realmente me pregunto ¿qué va a pasar? Creo que los perros, en particular, tienen una misión tremenda en este tiempo, son como la última alternativa para no perdernos como especie y quedar completamente aislados de la mayor parte del planeta que son la naturaleza y animales.

Y ¿qué puede pasar?

Hay una incertidumbre, porque quizás esa falta de conciencia, de sensibilidad, permite que mientras el Yasuní se está yendo al diablo, estemos sentados aquí como si nada pasará, cuando es el último espacio de vida que nos queda. Hay gente que le parece correcto todo eso, porque se lo utiliza como pretexto para poner una escuela y, por muy avanzada que esta sea, no justifica que se acabe con miles de hectáreas de vida, de vegetación, de todo, sin contar con que también hay unos seres humanos ahí que tienen derecho a vivir como a ellos les parezca.

Esta falta de sensibilidad para mí es peligrosísima. Además, son personas que eventualmente forman a otras personas, a sus hijos, y a este ritmo pues, hasta cuando aguante el planeta.

Entonces, ¿cómo nos beneficia tomar esta conciencia?

No solo nos beneficia, para mí ahora es una necesidad. Quizás hace 300 años podíamos hablar de “sería bueno, es un beneficio para el ser humano ser más sensible”, pero en este momento es asunto de vida o muerte. Nos sensibilizamos o nos sensibilizamos, porque en esta suerte de antropocentrismo tan devastador, somos como una especie de plaga.

En una revista estaban ilustrando al ecuatoriano y ponían que mientras todo el mundo va por allá, el ecuatoriano viene por acá. Yo más bien eso lo usaría para graficar al ser humano. Mientras todas leyes naturales y la naturaleza van para un lado, el ser humano va para el otro. Eso es una autodestrucción. Para mí, uno de los factores importantes, es el no conocer cómo funciona la naturaleza.

¿Cuáles son los riesgos?

Por ejemplo, con los perros, no se entendía cómo funcionaban hasta que, después de unas peleas encarnizadas, se logró hacer un reglamento donde se prohíbe el envenenamiento de animales como método de control.

El Ministerio de Salud pensaba que debían dedicarse a envenenar perros y el problema en lugar de arreglarse se empeoraba. Entonces nosotros les explicamos que tienen que comprender cómo funcionan los perros: cuando usted los envenena aparece el instinto de supervivencia inherente a todo ser vivo. Ellos intuyen y se dan cuenta: “a ver aquí tenía una manada de 20 ahora solo quedan 10, no puede ser, tenemos que conservar la especie”.

Es lo mismo que hacemos nosotros como humanos.

¡Exacto! y no es que ellos dicen voy a hacer una estrategia. Eso es algo que surge y funciona así con todos los animales. Por ejemplo, las ratas. Empiezan estos procesos de “desratización” y resulta que mientras más se realizan en Nueva York más inundados de ratas están, porque nadie se pone a pensar cómo funcionan las ratas. Para empezar, si no queremos ratas por qué tenemos siempre disponible un montón de alimento para ellas a través de la cantidad de basura que generamos.

La idea equivocada es pensar que vamos a erradicar especies, cuando el asunto es vivir en equilibrio. Estamos expulsando a todos los seres vivos de este planeta y eso no es posible. ¿Usted ha escuchado la teoría de Gaia?

¿De qué se trata?

La teoría de Gaia dice que la Tierra no es una bola de rocas con un centro incandescente, sino que se comporta como un organismo vivo que se autorregula y tiene un sistema de auto conservación, al igual que los humanos un sistema inmunológico. Así se mantienen la mayor parte de especies del planeta. Bajo este principio, al convertirse la especie humana en una plaga, lo que va hacer el planeta con nosotros es reciclarnos a través de muchos mecanismos. Tal vez esta pueda ser la explicación del cambio climático. La Tierra no va desaparecer, lo vamos a hacer nosotros. De tal manera que a diario vemos fenómenos naturales como terremotos o ciclones.

Como un perro se rasca las pulgas, la Tierra tendrá que hacer lo mismo con nosotros. Eso está ocurriendo y si nosotros no comprendemos ese tipo de cosas seguiremos cometiendo muchos errores.

Desde su punto de vista, ¿qué cambios necesitamos hacer?

Si tenemos el privilegio de abrir nuestra mente, superar errores, salir de este sistema y ver las cosas con mayor claridad, podremos transmitir ese mensaje para cambiar el planeta.

Al dar ese paso, estamos influyendo en más personas. Quizás solo se trata de eso, que este mensaje le llega a usted y usted se encargue de que llegue a otros; es un poder multiplicador.

Es una vía para salvar el planeta.

El objetivo es lograr que nuestros nietos tengan un planeta para vivir, llevando un estilo de vida diferente. El problema es que tenemos una serie de pugnas que nos enfrentan, por ejemplo: los que no comen carne atacan a los que sí lo hacen y viceversa; nos concentramos en juzgarnos los unos a los otros en un espíritu de autodestrucción que no nos permite avanzar.

Es necesario abrirnos a otras perspectivas y no conformarnos. Todo el mundo asume que lo que se publica es cierto; nadie investiga y si lo hace es para repetir lo que ya está dicho. Hay muchas teorías que las asumimos como verdad y después descubrimos que no son ciertas.

19-16Entonces, los cambios para una sociedad deben empezar a nivel personal, de manera que las personas que han logrado cierto nivel de conciencia puedan transmitirla a los demás ¿Ese es el cambio fundamental?

Precisamente, y lo ideal es que se convierta en una conciencia colectiva. Mientras tanto, deben alimentarse las iniciativas individuales que también influyen en nuestros entornos hasta llegar a toda la sociedad.

Concretamente, ¿qué tipo de prácticas respecto a los animales necesitamos dejar atrás?

La base es dejar de verlos como cosas, es necesario verlos como seres vivos, capaces de experimentar dolor y sufrimiento, alegrías y tristezas. Debemos comenzar a verlos como otras naciones, otras especies con sistemas sociales propios.

Nos hace falta ser más contemplativos, comenzar a ver cómo funciona la lógica de cada especie: salirnos de los contextos establecidos y, por ejemplo, dejar de ver a una vaca solo como carne y verla también como madre.

Entonces, ¿nos hace falta mirar el mundo que son los animales, más allá de la utilidad que puedan tener para nosotros?

Los animales son seres vivos diferentes a nosotros, y esa diferencia no significa que sean inferiores, comprender esto ha sido uno de los grandes problemas de la humanidad. Son conquistas recientes.

Los animales son capaces de sentir dolor y sufrimiento al igual que las personas, pero para entenderlo debemos salirnos de los espacios de antropocentrismo que nos llevan a asumir una superioridad.

¿Cómo puede la normativa contribuir para que se produzcan estos cambios en la sociedad?

Es un reconocimiento fundamental, una ley o una declaración tiene un peso simbólico. Cuando uno decreta cosas está dando un paso importante, como en el caso de la Constitución que reconoce los derechos de la naturaleza, pero la forma de ejecutarlos y lo que implican todavía no se ha entendido, por eso quedan en letra muerta.

Esto existe a nivel constitucional y le permite a la Asamblea Nacional tomar decisiones en coherencia con este cuerpo legal, como es el caso de LOBA.

¿Cuál era el objetivo de esta ley?

Lo que pretende esta propuesta es aterrizar lo que dicta la Constitución, hacer que el sistema acoja los derechos de un ser vivo; en este caso, los cinco principios que establece el bienestar animal. Es lo mínimo que debe garantizar la especie humana a los animales.

Esa ley sería una herramienta que, si se la aprobara tal como está, sería la más amigable. Lo que busca es crear conciencia y educar; desde las consideraciones hasta el final aporta para generar un cambio a nivel de sociedad. Cuando empecemos a asumir y entender cada uno de sus artículos, nos daremos cuenta de que este es un camino hacia una verdadera paz.

¿En qué sentido?

Si tenemos camales donde se masacra animales de la forma más miserable o permitimos que en los mercados se comercien cachorros en unas condiciones de maltrato inimaginables, eso no es paz, la paz no es ausencia de guerra.

Tener una normativa a nivel nacional, que a su vez se derive en diferentes normativas en municipios y gobiernos locales, permitiría que se emitan regulaciones coherentes con la Constitución.

¿Cuáles son los preceptos que establece el proyecto LOBA?

Se refiere a las cinco libertades básicas establecidas por el bienestar animal: libres de hambre, sed y malnutrición, es decir, cada especie debe cubrir sus necesidades; libres de dolor, lesión y enfermedad, ya que muchas veces se justifica el permitir que los animales sufran sin necesidad; libres de temor y angustia, en referencia sobre todo a los animales destinados para el consumo y actividades comerciales porque ellos perciben el peligro y eso genera ansiedad; libres de frío, calor e incomodidades físicas; y libres para expresar su comportamiento natural, es decir, las manifestaciones propias de cada especie.

En el caso de Atena, ¿estos preceptos se cumplieron?

En su caso se violaron casi todas sus libertades. Podemos asumir que estaba bien alimentada, pero no tuvo libertad para expresar su comportamiento natural, pasó incomodidad, pasó aislada en un espacio reducido y no fue socializada. Es como haberla tenido esclavizada desde que nació.

Además sufrió una mutilación en sus orejas y la sometieron a grandes niveles de ansiedad, dolor y miedo. Esto se potenció porque la raza de Atena necesita mucho ejercicio, debido a su energía y condiciones físicas necesitan liberar tensiones, como esto no sucedió ella se veía presionada.

¿Esto ocurre solo con los perros o con otros animales también?

Hay casos similares en otras especies como los cerdos o las gallinas vistos solamente como animales de consumo. En los procesos de producción de carnes son sometidos a una serie de torturas e incluso se desnaturaliza su sentido reproductivo solo para obtener mayores beneficios. Las crías son alejadas de sus madres y no tienen el espacio necesario para desarrollar sus comportamientos naturales con normalidad.

Otro caso preocupante es el del toro, un animal pacífico, que es sacado de un entorno, en el que por naturaleza es una presa, para dar la impresión de que es un animal peligroso cuando se lo coloca en una plaza y está acorralado. Bajo estas condiciones lo que en realidad busca es escapar, pero es atacado de tal forma, que se ve obligado a reaccionar, incluso antes de salir al ruedo porque le clavan un artefacto que le hace bajar la cabeza.

¿Cuáles son las perspectivas después de que no se logró la aprobación de LOBA?

La lucha va a ser permanente y cada persona debe hacer lo que sea necesario, vendrán nuevos momentos y espacios. En función de lo que está pasando en la Asamblea, creo que este no es el momento de LOBA, al menos no en este período.

La lucha por LOBA continúa y va a terminar cuando sean aprobados sus 70 artículos tal como están. Este es un cambio que se viene no solo por lo que estamos haciendo ahora, sino porque vivimos un cambio de época que va más allá de las personas.

Y en ese cambio ¿qué papel tendrá la sociedad ecuatoriana?

En estas circunstancias, cambio o me resisto al cambio, son dos posiciones para las que no hay término medio. No se trata de confrontación. Siempre consideré que más allá de la aprobación inmediata de la Ley debemos seguir trabajando, todo suma y es un avance.

Este es el tercer intento que hacemos para que se apruebe una Ley, y creo que fue tiempo ganado. Seguramente tendremos que hacer cambios de estrategia para luchar por varios frentes, incluso desde lo más básico en las comunidades, pueblos y cantones para impulsar censos, controles, campañas de esterilización, de educación e identificación. Son espacios en los que la conciencia local es suficientemente alta como para entender cuál es el camino.

María José Lasso es periodista, comunicadora y defensora de los derechos humanos y de la naturaleza

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