M. Puwainchir: La justicia no se hace poniendo en la cárcel a quien robó un celular

M. Puwainchir: La justicia no se hace poniendo en la cárcel a quien robó un celular

abril 5, 2016
in Category: Entrevistas
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M. Puwainchir: La justicia no se hace poniendo en la cárcel a quien robó un celular

Miguel Puwainchir es un reconocido dirigente Shuar que estuvo dos años detenido en Macas, condenado por el delito de peculado. Él remató un vehículo de la Dirección Intercultural Bilingüe en 2000 dólares, le entregó mil al director y los otros mil los guardó en el cajón de su escritorio. La Corte Nacional de Justicia, en la etapa de casación, consideró que si bien podía tener responsabilidades civiles o administrativas, reconoció que se había cometido una injusticia con el dirigente Shuar y lo declaró inocente, pues se trataba de un hecho que no debió entrar a la justicia penal y, sobre todo, que en la acción del dirigente no hubo la intención de perjudicar al Estado. Miguel Puwainchir es un maestro de 59 años que ahora sueña con una ley para la nacionalidad Shuar, que sus hermanos indígenas reciban una tierra para la siembra y que no sean discriminados por ser indígenas.

¿Cómo fue el primer día en la cárcel?

Fue el lunes 21 de abril de 2014, estaba trabajando normalmente y mientras iba con dos compañeros a almorzar, la Policía se paró y nos pidió documentos de identificación. Yo les dije “ah no, no, no… ustedes me están buscando a mí, ¿en qué carro me tengo que subir?”. Me llevaron a Macas, hablé con mi abogado, llamé al gobernador y a ciertas amistades; me llevaron al hospital a hacerme los chequeos médicos regulares, eso se demoró y llegué en la noche a la cárcel, fue horrible, no pude dormir.

¿Y qué pensó esa noche cuando estaba ahí, lejos de su familia, de su esposa, de sus hijos?

Mucha gente me conocía, me llamaba y me gritaba “Miguel, don Miguel, bienvenido Miguel, no queríamos verle aquí, qué pasó”. La gente fue muy solidaria, debo reconocer a mi familia, a los amigos que trabajaban conmigo en el distrito como funcionarios, parientes y todo eso.

Al siguiente día tenía la audiencia, me negaron la libertad porque mi abogado no demostró mi inocencia, según el juez. Todo estaba planificado para condenarme porque quizás sea yo el hombre más crítico contra el sistema judicial, especialmente, entre los indígenas.

Yo le explicaba a la gente, trataba que entendiera que yo no había perjudicado al Estado, de los fondos que me acusaban haber tomado yo no he perjudicado nada, jamás lo he hecho en ninguno de los puestos que he ocupado. Pero desde que entré a la cárcel sí lo perjudiqué porque comí gratis 23 meses, el Estado pagó por mí diariamente 15 dólares.

A usted le acusaron de supuesto peculado, ¿qué pasó?

Yo trabajaba como coordinador administrativo del área financiera de la Dirección de Educación Bilingüe, entonces como no hay ni había recursos, yo vendía ciertas cosas viejas para poder dar mantenimiento a la institución, comprar papel bond, materiales de aseo, cosas así. Entonces, rematamos un vehículo sobre el que nadie podía pagar más de 500 dólares, pero logramos conseguir dos mil dólares.

Como no eran fondos del presupuesto, el director me dijo que el área financiera quiere hacer otras actividades, tenga usted Puwainchir, confiado en mí mismo y en que hacía bien agarré el dinero. Al día siguiente, el director me pidió mil dólares para pagar deudas (hoy lo negó). Entonces, viene a la auditoría y me pregunta qué pasó con los dos mil dólares, le dije que mil le di al director y mil tengo aquí. La respuesta fue que yo no debía haber hecho eso, que tenía 24 horas para hacer el depósito a la cuenta de la Dirección de Educación Bilingüe.

Deposité los mil cuando la Contraloría me dijo que debía depositar, pero ellos no ven el fondo sino la parte superficial. Bueno, en la primera instancia, luego de la defensa, me sentenciaron por abuso de confianza y por intento de robo, ¿acaso deposité algún centavo de ese dinero en mi cuenta?, ¿probaron eso?

Después de sentenciarme por abuso de confianza, el fiscal apeló y el Tribunal de Garantías Penales, profesionales especializados, me sentenció por peculado a ocho años. Se da cuenta, desde ese punto de vista solamente mirando así, sin conocer derecho, uno qué puede opinar, que hubo odio y racismo, a Miguel Puwainchir porque es indio le dicen que hubo intento de robo. La pregunta de la Fiscalía era por qué yo tenía la plata guardada, era por seguridad, y yo les he demostrado que así fue. Lolita Montoya, mi defensora pública, decía que por qué no se le aplicó la justicia indígena, está en la Constitución, está en el COIP, en la antigua ley del Código Penal también consta y con mayor amplitud y en el actual Código de la Función Judicial. En el artículo 344 se dice que si hay duda de la aplicación de la justicia ordinaria, la justicia indígena será la que determine en el caso de los indígenas. Yo soy indio por naturaleza, no porque conste en un papel.

¿Y luego qué pasó?

Yo confiaba en el sistema de justicia del país, en ciertos funcionarios, por eso aplicamos la casación. Mis hijas decían papá vamos a la casación, arriba están mejor preparados que los de aquí abajo, arriba quiere decir Quito, y la Defensoría Pública se enteró, hablaron conmigo, e hicimos un planteamiento no solo de mi caso sino del caso colectivo de todos los compañeros privados de libertad.

¿Cómo logró adaptarse a la cárcel?

Los mismos compañeros me dieron trabajo, me dieron la idea de mejorar la cárcel en coordinación con el director que apoyó la iniciativa. Se mejoró la salud, la atención médica, la alimentación. Buscamos ayuda de amigos de instituciones, el Alcalde de Guamboya vino a apoyarnos, amigos que vinieron de todos lados nos apoyaban con cemento, con pinturas, con algo de comer para los compañeros.

¿Qué es lo más emblemático que arreglaron en la cárcel?

Todo el espacio físico, pintar los pabellones, encementar la entrada, adoquinar una parte… Hacíamos las mejoras físicas con mingas comunitarias, el trabajo fue en conjunto. Los funcionarios del Ministerio de Justicia  quedaban admirados, eso es lo que nosotros queríamos, darle una respuesta  al Estado.

¿Qué aprendió?, usted dijo que la cárcel fue un sitio de aprendizaje

Es un sitio de aprendizaje de valores negativos y positivos, yo tomé lo positivo. Ahí la gente conoce normas básicas de derechos, tenía constituciones, tenía el convenio 169 de la OIT, tenía el libro (Cómo defenderse desde la cárcel) (publicación de la Defensoría Pública), tenía todo. Yo estando afuera era analfabeto en ese aspecto y ahí aprendí muchas cosas, tuve que distraerme con base a eso. Además, me dediqué a trabajar en un borrador sobre la ley especial de la nacionalidad Shuar, una ley que no castigue, sino una ley que sea productiva, que haga una rehabilitación a quien cometió un delito; nosotros no podemos pensar en una repoblación con personas que cometen delitos y encerrarlos en una cárcel.

Debemos creer en las sociedades dándoles trabajo, seguridad, dándoles una educación para todos, no en papeles sino en realidades, porque si no les damos un espacio de terreno, un espacio donde puedan labrar y mejorar la tierra, su situación económica sea familiar o grupal no va a mejorar, los delitos nunca disminuirán. La justicia no se hace poniendo en la cárcel a quien robó un celular, a quien se robó una gallina o a quien se robó un televisor, eso no se llama hacer justicia, esto se llama abusar del pobre y de su situación de pobreza.

¿Cuáles fueron los casos que más le impactaron en la cárcel?

Hay un compañero Shuar que se robó siete gallinas, pagó 350 dólares, y está sentenciado a seis meses. Dos compañeros Shuar que se robaron un televisor, devolvieron, están sentenciados a un año. Hay un compañero Shuar que se robó un celular, devolvió, y está sentenciado a dos años, y son solo Shuar.

¿Cómo se está aplicando la justicia para la población Shuar?

Están aplicando la justicia con dedicatoria, ahora pedimos que se aplique una verdadera justicia, utilizando lo que está escrito en la Constitución. Ellos no van a actuar a favor del indio, para la sociedad mestiza, el indio es el ladrón; algún momento la Iglesia Católica debe reclamar un beato indígena para que no digan que solamente los mestizos son santos.

¿Cree que la justicia no entiende la cultura indígena?

Se trata de entender la cosmovisión indígena. Por ejemplo, el delito de  violación no existe para los Shuar. Dentro de la historia, ningún Shuar ha matado por violación, mataron por haber brujeado, mataron por venganza, por haber raptado a una mujer, pero nunca mataron porque alguien violó.

¿Cómo es vivir dos años en la cárcel siendo inocente?

Yo me dediqué más al trabajo de apoyo al director, de apoyo a los compañeros PPL y preocupado también porque constantemente le llamaba a mi abogada, le decía qué es lo que está sucediendo. Yo sabía que iba a salir inocente, es que mi conciencia me lo decía. ¿Qué han sacado con tenerme preso 23 meses? Absolutamente nada.

¿Y estar sin sus hijos qué se siente?

Yo tenía comunicación diaria, llamadas telefónicas, pero era difícil, porque el trato no es lo mismo, hablar telefónicamente que abrazar no es lo mismo, aunque sea discutir con tus hijas, con tu pareja, comerse un trozo de pan o tomarse una chicha es una felicidad.

¿Cómo le recibieron en su casa, qué está haciendo ahora?

Salir fue una alegría y una gran satisfacción al ver que mi familia me esperaba afuera, a mis amigos, nos abrazamos, hicieron todos los rituales antes de ingresar a mi casa. Yo vengo de una familia bien pequeñita, en total somos ocho hermanos, cuatro hombres y cuatro mujeres, pero mis hermanos han hecho más hijos que yo, yo tengo cuatro, dos varones que están fuera del país y mis dos hijas que siempre estaban conmigo. Ahora estoy en la casa cumpliendo órdenes superiores de mi esposa, estamos trabajando, recuperando las fincas, mejorando la situación.

¿Y qué están haciendo ustedes con las tierras?

Yo tengo ese principio de que si soy indígena y hablo de la defensa del medioambiente, yo tengo que demostrar cómo debo vivir, entonces, estamos sembrando muchos árboles, muchas plantas ornamentales, porque hay que vivir como indígena, pero con orgullo.

Ojalá a futuro se pueda hacer una ley para todas las nacionalidades Shuar, una ley productiva, no una ley que sancione, que amenace, que intimide, no, si no una ley solidaria, más justa y más humana, yo creo que ese es el principio de la Defensoría Pública.

Aquí tenemos que decir al ciudadano Shuar o a la ciudadana Shuar, que cometa cualquier delito, qué tiene que hacer, qué tiene que cumplir, porque si no hacemos una ley productiva, los Shuar seremos los primeros en formar la gran delincuencia en la sociedad ecuatoriana.

Es hora de decir que cada Shuar tenga mínimo tres hectáreas de cultivo, incluidas plantas medicinales, cultivo de peces, lo que sea, pero que el Shuar no sufra de hambre, no viva de la pobreza, no viva de la mendicidad, no viva del bono de desarrollo humano, si no que viva del gran espacio que se llama territorio y que lo haga producir, le haga sudar a la tierra. Nosotros tenemos que aprovechar la grandeza del territorio que tenemos que trabajar y ahí si cualquier gobierno que venga no tenemos por qué mendigar.

¿Cuál fue el día más duro, más triste que tuvo en la cárcel?

Fue el día que murió mi suegro, era un gran amigo, y el día que murió el padre Juan Shulca, que fundó la Federación Shuar. Cuando estaba de director le rendí un homenaje de gratitud y le dije: “padre esto en vida, no después de muerto”.

¿Cómo era un día común y corriente en la cárcel?

Sabe, yo pasé interno en la escuela y en el ciclo básico casi 15 años, estuve en Chiguansa y en Cuchansa. En ese sistema tocaban la campana para formarse, para comer, para levantarse y el sistema carcelario era igual. Entonces a mí no me incomodó tanto, yo nunca tuve problemas con ninguna persona privada de libertad. Nos levantábamos a las seis y media, el desayuno era a las siete en punto, el almuerzo era a las 12 y la merienda a las cuatro de la tarde. Ahora, desayuno a las 10 en mi casa y almuerzo como cuatro a cinco de la tarde, merienda no me dan, es lindo, ¿no? En la cárcel, a pesar de darme toda la libertad, no había el espacio de salir y saludar con los amigos, ese espacio es el que me faltaba, del resto tenía todo.

¿Y ahora qué va hacer en adelante?

Estoy ya en la sociedad normal, estoy ya trabajando momentáneamente, estoy tratando de recuperar mi trabajo en el Magisterio, yo estaba trabajando más de 35 años en el Magisterio Nacional, soy profesor.

Amelia Ribadeneira

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