El Kichwa es patrimonio cultural, necesitamos preservarlo

El Kichwa es patrimonio cultural, necesitamos preservarlo

abril 15, 2017
in Category: Entrevistas
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El Kichwa es patrimonio cultural, necesitamos preservarlo

Carmen Chuquín es especialista en lingüística kichwa, educación bilingüe y lingüística aplicada. Obtuvo un Ph.D en Educación y Lingüística en la Universidad de Illinois. Es profesora investigadora de la Universidad de Otavalo y Directora del Centro Académico de Idiomas. Ha trabajado como profesora de la Universidad de Wisconsin en Madison, Estados Unidos, y en la Universidad de San Francisco de Quito, Ecuador. Sus investigaciones se mueven entre los códigos lingüísticos en kichwa y el análisis contrastivo entre kichwa – español. Ha recorrido el mundo enseñando el kichwa y hoy sus alumnos le agradecen porque les abrió una puerta cultural que les hizo cambiar de vida. Carmen acaba de terminar el libro Mama Dulupax Kawsay, una recopilación de aprendizajes y vivencias de su abuela.

En esta entrevista recuerda que su madre lloró al escuchar el primer discurso del presidente Roldós Aguilera en kichwa, y habla acerca de su lengua madre y la importancia de esta en la actualidad.

¿Por qué es importante la preservación del kichwa?

Nosotros, como indígenas, necesitamos preservar, revitalizar la lengua. Desde que nace el poder en el hombre, se orienta a utilizar la lengua del poder y de esa manera, la educación en esa lengua de poder (…) disminuye el uso de las lenguas originarias. Ese es el problema: el hablante de “X” lengua originaria no la usa.

Usted dice “no confiar en las traducciones sino aprender kichwa”, ¿cómo despertar el interés de aprender el idioma y no conformarnos con la traducción?

Ese es el reto. Para no confiar en las traducciones hay que aprender la lengua.

Cuando aprendemos una lengua evidentemente nos exponemos a su cultura. ¿A qué nos exponemos al aprender el kichwa?

El kichwa es una lengua que está enlazada, incrustada por cultura, cosmovisión, historia oral, todo. Por eso es muy importante aprenderla.

Pasar de la tradición oral a la tradición escrita, que los padres les hablen a los hijos en kichwa…

Exactamente. Este es uno de los fundamentos principales para que una lengua subsista, para que una lengua prevalezca como tal. Digamos que usted vive en Estados Unidos,  sus hijos van a la escuela y empezarán a hablar en inglés, pero en la casa hay que mantener el castellano. Lo mismo en nuestro caso. Nuestros hijos van a las escuelas, colegios, y hablan castellano. Van disminuyendo el uso de la lengua materna, y esto va de generación en generación. La primera generación sabe la lengua, la segunda un poco, pero la tercera generación ya no.

¿Cuál es la situación real del kichwa en la actualidad?

A nivel continental, la lengua kichwa es la quinta más hablada de América. Esto supone o parece que está bien, pero no es así. La situación del kichwa es que está disminuyendo drásticamente en los últimos años. Yo veo que en los últimos años, la educación ha prevalecido y es un arma de dos filos: una para exterminar nuestra cultura y otra porque no podemos vivir sin ella (sin la educación). Qué hacemos sin la educación, qué hace usted si es analfabeto… no podrá conseguir trabajo. El individuo no puede hacer nada si no se educa.

Entonces, ¿la responsabilidad de preservar un idioma quedaría en las manos de padres y maestros?

Y del gobierno. Muchas veces se piensa que el problema es solamente de los indígenas, pero el gobierno debe responsabilizarse fomentando muchos proyectos en beneficio de la lengua y de la cultura. Es como una moneda: la cultura y la lengua.

Usted habla de publicar y difundir documentos, diccionarios en kichwa, abrir frecuencias de radio, ¿cómo abrir estos espacios?

El gobierno debe actuar por esto. Financiamientos para difundir a nivel de comunicación, radio… Estoy contenta porque me acabo de encontrar con uno de los asesores del Presidente electo, Lenín Moreno, Gustavo Pareja, y estamos planteando proyectos. En mi caso es puramente la lengua, pero hay compañeros con otras especialidades. Para mí es importante que el Estado participe y toda la ciudadanía, porque es un patrimonio cultural. No es solamente del indígena de Otavalo, Cotacachi, Cotopaxi… es parte del patrimonio cultural.

¿Destacaría la presencia del kichwa en la televisión?

No solo yo, sino todos los hablantes del kichwa, se impresionarían. Le voy a contar una anécdota de mi mamá. Cuando Roldós Aguilera tomó la posesión de la presidencia, en el primer discurso leyó en un kichwa mal interpretado, mal escrito, mal hablado, pero era el intento de usar la lengua indígena. Mi mamá lloró de la emoción y dijo: “Yo nunca en mi vida, en los labios de un mandatario tan importante había escuchado mi lengua”. Imagínese. Eso fortalecería tremendamente el uso público. Es muy importante.

Hablemos de las leyes constitucionales sobre derechos lingüísticos…

En varias leyes constitucionales se menciona el uso de los idiomas originarios, pero la verdad es que no se ha hecho un ejercicio para consolidar. Los derechos lingüísticos se refieren a que toda la población indígena, donde quiera que esta se encuentre, puede usar esa lengua, en la oficina, por ejemplo, podría suponer que el personal ya se ha capacitado… en el Municipio de Otavalo se enseñaba kichwa porque es una lengua oficial, según la Constitución de Montecristi; y alguien me dijo “no, no, aquí no entienden” y respondí “pero está en la Constitución”. Son derechos colectivos, derechos lingüísticos que deben ser ejercidos y respetados.

Hace unas semanas, Luis Maldonado, en un taller dirigido a los funcionarios de la Defensoría Pública, destacaba la importancia de enseñar kichwa en las instituciones públicas… ¿Cómo valora una iniciativa como esta en las entidades públicas?

Es una idea magnifica. Yo enseñaría, podría ser la maestra. Me encanta enseñar la lengua y he vivido 35 años enseñándola alrededor del mundo. Los gringos la han apreciado muchísimo, la cultura y la lengua. Tengo estudiantes extranjeros de Flacso, uno de ellos siempre me culpa y me dice “por usted vine acá y me casé con una indígena”. Lo de enseñar en las instituciones públicas… por ahí debemos comenzar, para tener un acercamiento a la cultura.

En las escuelas aprendemos el inglés desde pequeños, ¿cómo hacer para introducir el kichwa en los primeros aprendizajes, para que los niños y niñas se familiaricen con el idioma? ¿Cómo puede ser que los extranjeros aprendan kichwa y nosotros no?

Es una vergüenza que un estadounidense aprenda y un hispano, ecuatoriano, ni siquiera lo intente. Hay que hacer reformas curriculares, proponer nuevos proyectos educativos. Me interesaría un proyecto con los parvularios; en la etapa de la niñez es tan fácil aprender cualquier lengua que se exponga al niño. Enseñar kichwa a los tres años sería una buena tarea.

¿Cómo ha sido su experiencia en la enseñanza del kichwa?

La metodología de enseñar kichwa, desde mi punto de vista, es de manera oral, basada en los cuentos. Primero me siento, y cuento, me escuchan… y además escuchan el audio. En cada cuento hay estructuras gramaticales. El kichwa es una lengua aglutinante, está engrupada por sufijos a la derecha, no a la izquierda porque si no fuera lengua preposicional. Se posponen sufijos y se derivan varios conocimientos. Es pragmático.

¿Qué aceptación tiene la enseñanza del kichwa?

Depende mucho del profesor, la manera  en que lo exponga. Mi experiencia es que se deleiten en aprender. Enseño en la Universidad de Otavalo y sé que les gusta venir a la clase porque se divierten. Es un tema animador de la vida. Uno de los estudiantes extranjeros me dice “es la única clase donde vengo a descansar”. Es una respuesta agradable que significa quiero seguir aprendiendo.


El libro

El título Mama Dulupax Kawsay significa las vivencias de mama Dolores. “Dolores era mi abuelita. Dolores en kichwa es Dulup. Kawsay es vida, vivir, vivencias. Son las vivencias de mama Dolores. Kawsay involucra toda una vida indígena”, dice Carmen Chuquín. Lo tituló así porque empoderar a su abuelita como la preceptora de sus conocimientos, Recuerda que  ella se sentaba en la tulpa, siete u ocho de la noche, y con el fogón prendido le contaba historias como el chuzalongo… El libro es la enseñanza de su abuela y también es la historia de su pueblo. Son cuentos para niños, jóvenes y adultos. Con esta publicación, Carmen espera llegar al mundo indígena, pero no solo eso. El libro aparecerá en tres idiomas: kichwa, castellano e inglés. Guarda la expectativa de que se distribuya en escuelas, colegios, universidades, como un insumo para la educación.

Anaís Madrid

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