Hacia un sistema nacional de educación propia de los pueblos y nacionalidades

Hacia un sistema nacional de educación propia de los pueblos y nacionalidades

agosto 18, 2017
in Category: Interculturalidad
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Hacia un sistema nacional de educación propia de los pueblos y nacionalidades

Introducción

Para el momento histórico concreto que vive el país, es necesario hacer una evaluación de varios experimentos educativos que el Estado colonial ha realizado con los pueblos originarios del Ecuador. Sin duda, su saldo sigue siendo negativo en la medida que dichos pueblos han sido y siguen siendo objetos de experimento y no sujetos de derechos conforme mandan la Constitución vigente y los instrumentos del derecho internacional de los Pueblos Indígenas.

Ha llegado el momento de plantear la implementación de un Sistema Nacional de Educación Propia de los Pueblos y Nacionalidades del Ecuador (Sneppne), que recoja lo mejor de las diversas epistemologías originarias, lo más positivo de la episteme occidental, para de manera dinámica ponerlos a dialogar en pos de aprender para enfrentar los desafíos de la vida y la implementación decidida del Estado plurinacional y la sociedad intercultural.

  1. Fundamentos filosóficos – pedagógicos del Sneppne

1.1. Ideas principales

Este sistema que surge del paradigma educativo de Abya Yala, nos hace entender que el ser humano (hombre – mujer), durante su vida en la Madre Tierra, tiene que desempeñar una cadena de responsabilidades que, prácticamente, se inicia al momento mismo de su gestación y termina con su desaparición física.

Para desempeñar bioéticamente sus responsabilidades debe aprender de los hechos reales que experimentaron sus mayores que se adelantaron o que van adelante. Es importante observar que los errores cometidos, especialmente por negligencia ética, no se pueden repetir. El deber primordial de este ser humano es transmitir sus experiencias transformadas en saberes a las generaciones venideras,  que vienen transitando el camino de la vida-sabiduría.

Entre las diversas formas de aprendizaje (pedagogías) usados por los pueblos originarios de Abya Yala, tenemos la pedagogía de los sentidos, porque en la vida diaria se usan todos los sentidos. Otra es la pedagogía de la ternura, pues no hay represión, porque los padres y hermanos, no reprimen a sus hijos o hermanos, respectivamente. En la vida comunitaria, no existe la represión en familia para enseñar.

Está claro entonces que, en un proceso de aprendizaje de la vida, en la vida, con la vida y para la vida, este ciclo vital del ser humano es determinante para aprender; por lo tanto, nuestros pueblos originarios han venido y vienen usando la pedagogía de la vida.

Para llegar a la dimensión del Kapak Ñan o “camino de la sabiduría”, todos transitamos por el pacha o tiempo/espacio de la vida, es el camino que todos tenemos. Es por ello que la pedagogía que andan buscando los pensadores occidentales, es la Pedagogía de la Vida, que lo practicaron nuestros abuelos por miles de años,  pero en un contexto comunitario, es imposible su funcionamiento en el capitalismo, que solo ve a la ciudad como centro de la actividad humana y civilizada.

1.1.1. Al tipo de sociedad que queremos, corresponde el tipo de ser humano que formamos

¿Cuál es la sociedad que aspiramos? En los proyectos de vida explícitos e implícitos de la mayoría de las naciones originarias del Ecuador, de Abya Yala y del mundo, se puede constatar la inevitable necesidad de recuperar el sentido humano comunitario y diverso de sociedad que caracterizó a la mayoría de aquellos pueblos, y que ha sido intencionalmente desviado por la sociedad de clases y de mercado,  propia del sistema capitalista a pretexto de ser superior y desarrollado.

Se puede mirar entonces, que el mandato prioritario actual de los pueblos originarios es cambiar el sistema de organización económico, social y político imperante, por uno nuevo o alternativo, quizá no tan nuevo que digamos, pues se trata de recuperar plenamente como hemos dicho, aquella organización económica, social y política que nuestros pueblos ya vivieron, como alternativa no solo para los mismos sino también para la humanidad toda.

En este sentido, la sociedad que aspiramos aún es un ideal. Sin embargo, es plenamente realizable,  porque en su esencia ya lo hemos vivido y muchos pueblos aún lo viven. Nos aprestamos entonces a la tarea histórica de hacer realidad el mandato de nuestros mayores, la construcción o reconstrucción de sociedades plurales, interculturales convivenciales y, en consecuencia, la implementación del Buen Vivir. Vivir Bien como fin supremo y paradigma de vida sustentablemente realizable de las sociedades contemporáneas.

Visionada así la sociedad que aspiramos, ¿qué tipo de ser humano formamos? El sistema hegemónico, no forma a los seres humanos para el cambio, eso sería un suicidio para el propio sistema. Peor aún, forma en la vida, con la vida, de la vida y para la vida, que es el reclamo histórico de nuestras naciones. Solo forma seres humanos obedientes que sostengan, reproduzcan y afiancen este sistema injusto, inhumano, no sustentable y antiético.

Para ello, es fundamental imponer un modelo estandarizado de educación caracterizado por ser moderno, mercantilista, competitivo entre desiguales económicamente y consumista, con la creencia de que este modelo es perfecto, inmutable, insuperable, superior y perdurable en el tiempo. Frente a esta situación y en la tarea actual de continuar y fortalecer la construcción o reconstrucción de sociedades interculturales convivenciales, necesitamos formar seres humanos dispuestos a cambiar, a recuperar el sentido humano social comunitario y diverso de nuestra matriz civilizatoria milenaria, que sepan reconocer al otro y a sí mismos, que desde su identidad se proyecten como “Runa Universal“ (hablando desde la biológica de los kichwas), que sepan que son una hebra del tejido cósmico, que no sean simples seguidores de caminos; sino constructores de caminos, necesitamos prácticos reflexivos, pensadores que  -como dice José de Souza Silva-, “practiquen la pedagogía de la pregunta y piensen en el día después del desarrollo”.

1.1.2. Concepción del que aprende

Para este sistema educativo no existe alumno (ser sin luz). Todos aquellos que aprenden “de la vida, en la vida, con la vida y para la vida”, independientemente de su edad, ya tienen saberes contextualizados y generales. En la necesidad de aprender para enfrentar el desafío de la vida, todos aprendemos de todos y todos los días. En el sistema de vida capitalista, la vida realmente es un desafío. En el Tawantinsuyu, era el Sumak Kawsay, la vida plena.

1.1.3. Concepción del que enseña

En una interrelación horizontal de saberes no hay profesor como en el sistema educativo occidental. Solo hay sabiduría acumulada en los mayores y estos mientras más sabios son, más humildes son. La arrogancia es propia del paradigma individualista jerárquico de occidente.

En estos procesos de aprendizaje colectivo, comunitario, hay una o varias personas que lideran, que animan, que median o que facilitan los aprendizajes. Recuperando nuestra idiosincrasia originaria, estos deben ser dotados de alta autoridad moral. La coherencia es la clave en este paradigma educativo. Es decir, se debe enseñar con el ejemplo.

Cabe señalar que hay un alto sentido de autoaprendizaje permanente, pues en varios pueblos se puede entender que se tiene como verdadera maestra a la vida.

  1. La interrelación holístico-horizontal entre las etapas o componentes del Sneppne

Como alternativa a una educación jerarquizada por castas sociales que enseña principalmente a obedecer y aceptar el orden establecido, sin posibilidades de criticar, es urgente recuperar a la educación en su totalidad, teniendo en cuenta las etapas de la vida de los seres humanos, inclusive su concepción misma de la vida material y espiritual. Para ello, la educación inicial, básica, bachillerato y superior deben ser vistas como etapas, como componentes de un todo que se desarrolla en forma dinámica en un ir y un devenir en los tiempos y los espacios. Estas etapas educativas no deben ser tenidas más como simples fragmentos y organizadas verticalmente como lo exige la lógica occidental.

Luis Fernando Sarango

Rector de la Pluriversidad Amawtay Wasi

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