Alexandra Córdova: “si este caso se resuelve será por nuestra lucha

Alexandra Córdova: “si este caso se resuelve será por nuestra lucha”

diciembre 12, 2017
in Category: Casos, Entrevistas
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Alexandra Córdova: “si este caso se resuelve será por nuestra lucha”

Han sido cinco fiscales, 127 diligencias de búsqueda y casi 80 pericias de distinta naturaleza. Una persona fue sentenciada a un año de cárcel por el robo de un celular. Después de 4 años y 6 meses, no hay respuestas para Alexandra Córdova, madre de David Romo, desaparecido en 2013. La única certeza que tiene es que el Estado ecuatoriano no está preparado para planear una búsqueda, mucho menos para efectuarla. Tampoco hay voluntad política. Entonces, ¿qué significan y qué importancia tienen los desaparecidos en el Ecuador?

El Código Orgánico Integral Penal (COIP) no tipifica la desaparición, pero sí otros delitos que aparecen en el expediente de este caso como el secuestro, la tortura y el asesinato. Entonces ¿por qué no se levantan cargos si la Fiscalía General tiene en su poder los nombres de los presuntos autores? Actualmente, el caso de David Romo se encuentra en la Comisión de la Verdad, un organismo creado para esclarecer graves violaciones a los derechos humanos. Lo que el Estado ecuatoriano le ha dado hasta hoy a Alexandra Córdova es una hipótesis tétrica: su hijo habría sido asesinado en una clínica clandestina ubicada en Pisulí, al norte de Quito.

La historia de David Romo es tan viva y dolorosa, como las falencias del Estado ecuatoriano respecto a las personas desaparecidas. Alexandra Córdova tiene la mirada firme y valiente, pero al recordar cómo era su vida antes de la desaparición de su hijo de 19 años, sus ojos se humedecen y su voz se quiebra. En esta entrevista habla sobre las peripecias y dificultades que enfrenta desde hace más de cuatro años. Sus palabras desnudan la lucha contra un sistema insensible, enredado y carente de profesionalismo.

Se acaba el 2017, ¿qué respuestas tiene usted en este momento por parte del Estado ecuatoriano?

Todos estos años han sido llenos de dolor e incertidumbre y de ver que el Estado ecuatoriano no está preparado para afrontar la temática de la desaparición de personas. Al momento cuento únicamente con la hipótesis que tiene la Fiscalía: el presunto asesinato de mi hijo. Están detenidas cinco personas y falta una larga lista relacionada con las personas que habrían estado involucradas en el asesinato y en la desaparición de David. En esa larga lista también figuran funcionarios públicos como policías de las Unidades de Policía Comunitaria, del sector justicia y una del sector salud. Estas personas conocían de la existencia y funcionamiento de esta clínica ilegal. Hay que tomar en cuenta que todo se suscitó el 7 de noviembre de 2013, cuando se realizó el primer allanamiento a la clínica. Una fuente declaró que mi hijo estaba ahí; incluso, en algunos noticieros, hay versiones de jóvenes que estuvieron internos allí. Son versiones reales porque no había la presión de nadie. Sin embargo, nunca hicieron una investigación profesional, efectiva y transparente. Después de cuatro años, la Fiscalía me muestra esa hipótesis y a cinco detenidos. En el bus lo vieron al menos tres personas (chofer, controlador y aprendiz de controlador), ¿quién lo llevó desde esa unidad hasta la clínica y por qué?, ¿qué beneficio económico incentivó a estas personas a torturar y asesinar a mi hijo?, eso es lo que el Estado ecuatoriano debe investigar. Es extraño ver que toda esta información estuvo congelada en un expediente reservado; la tuvieron blindada para que yo no tenga acceso a ella y no conozca lo que están investigando.

La desaparición de personas no es un delito en el COIP, pero más allá de esta falencia, ¿es falta de profesionalismo, de sensibilidad… incapacidad o hay otras intenciones?

La desaparición involuntaria como es el caso de mi hijo, y de más de 4000 personas, no está tipificada. Sin embargo, la desaparición forzada sí lo está; y también todos los delitos que involucran una desaparición. En este caso hay secuestro, plagio, tortura, asesinato, robo. Estos delitos son parte de la desaparición. Es importante la tipificación pero no imprescindible. Aquí solo bastaba con que fiscales e investigadores sepan cómo proceder, cómo buscar a una persona desparecida. No están preparados y no existe voluntad política para reconocer que a pesar de sus falencias y debilidades, no han hecho absolutamente nada por enmendar esto. No basta con poner el título de “Fiscalía Especializada” y decir que son “especializados”. Aquí no saben cómo hacer perfiles de la zona geográfica, peor aun el perfil de un sospechoso.

¿Cómo se unen las hipótesis del bus de la compañía Tras Hemisféricos y de la clínica clandestina? ¿Existe una relación entre las personas de estos lugares?

En 2013, más o menos en junio, se hizo una reconstrucción de los hechos pero no estuvo basada en las versiones ni en la realidad de la noche del 16 de mayo de 2013. La actuación de las personas del bus, el sector de Rumicucho, el bus de Tras Hemisféricos, la Policía de la UPC, todo está dentro de ese expediente reservado. Es por eso mi pregunta y exigencia ¿cuándo piensa el fiscal a cargo involucrar a estas personas?, ¿desde dónde apareció mi hijo?, ¿cuándo lo vieron por última vez? Solo hay cinco personas en esta investigación. Las versiones de los exinternos de la clínica clandestina dicen que los dueños de la clínica (y otras personas de confianza), salían a capturar a los que eran y a los que no eran. Los llevaban a la clínica y luego pedían a las familias el dinero que les había costado rehabilitar a sus hijos supuestamente drogadictos. En estas capturas también participaban policías de las UPC. Es lo que consta en el expediente reservado.

Dentro de las versiones también se manifiesta que podrían estar involucradas las personas del bus; pero aún no se investiga esa parte.

Me enteré en los noticieros del primer allanamiento a la clínica en el 2013. Hubo mucha reserva en la investigación y no entiendo el por qué. La Fiscalía y yo debemos trabajar en conjunto por el mismo fin que es encontrar a David. Pero esto no ocurre. Se mantiene esa reserva y ese misterio. Después de 4 años y 6 meses, es hora de que el Estado actúe de manera profesional, transparente y ágil.

Probemos algo básico: ¿la compañía Tras Hemisféricos ha sido parte de la investigación?

Desde que mi hijo desapareció yo siempre he pedido y he exigido que se investigue a las personas del bus. Porque mi hijo estuvo en esa unidad y desde ahí nadie lo ha visto. Hemos revisado las cámaras, antes de que intervenga la Policía, y en esas grabaciones no se veía a David caminando. El aprendiz de controlador tenía su celular. Se han dado versiones contradictorias, pese a que estaban el mismo lugar y a la misma hora con las mismas personas. Se equivocan en datos puntuales. Tanto así que se hizo una segunda reconstrucción de los hechos y se evidenció que cada una de esas contradicciones es fundamental para la investigación. Pero la Fiscalía y la Policía no han investigado hasta el día de hoy a los señores del bus. No ha investigado dónde se bajó mi hijo ni por qué estas personas se contradicen tanto.

Se dictó una sentencia por robo, pero estamos hablando de la desaparición de una persona…

Sí. Se dio una pena por el robo del celular, no por la desaparición de mi hijo. Hay otro proceso por el ocultamiento de cosas robadas. Aquí lo que me interesa es conocer dónde está David. El teléfono de David era parte de él, por eso cuando desapareció, yo exigí que me digan dónde estaba el teléfono. Pero eso, hasta el día de hoy, no me lo han podido decir. ¿Cuál fue la ruta que siguió el teléfono desde que mi hijo salió de la universidad? Mire, algo tan concreto: buscaban el teléfono con el número de IMEI (Identidad Internacional de Equipo Móvil). Todos sabemos que el número de IMEI es único, nadie puede clonarlo. Cuando buscaban el teléfono de David, lo hacían con un número complemente diferente, no con el suyo. Lo más extraño es que a pesar de esto terminaron encontrando el teléfono celular.

No solamente es la falta de preparación profesional; sino que solo aquí en Quito y Guayaquil existen las unidades supuestamente especializadas. En otras provincias no, ni siquiera el letrero de “especializadas”. No hay personas que se dediquen a los desaparecidos.

¿Y la creación del Banco de ADN?

Se quedó en palabras. Todo eso está en palabras.

Dos personas fueron acusadas de tráfico de personas; otra, de robo, la prensa tituló con la palabra crimen… ¿Cuál es el caso de David? ¿Crimen de Estado, desaparición forzada?

Después de cuatro años y seis meses, y de haber visto el expediente, el caso de mi hijo es un crimen de Estado. Hay detención arbitraria, tortura, participación de miembros policiales de las UPC que conocían esa clínica, omisiones de las autoridades (fiscales, investigadores), ocultamiento de información con ese expediente reservado… Están todas las malas diligencias desde la noche del 16 de mayo de 2013, cuando mi hijo desapareció. Es un conjunto de hechos que me hacen presumir que es un crimen de Estado. El Estado tendrá que responder no solamente a la familia y a la sociedad, sino ante cortes internacionales. Me reuní tantas veces con el Exministro del Interior y me dijo que mi hijo estaba muerto pero que no tenía el cuerpo (…), él reconoce que no hay tal especialización (en casos de desaparecidos) y que aún no están preparados. Ministerios de Justicia, del Interior, Defensoría del Pueblo, Consejo de la Judicatura, todos aceptaron una reserva para mí que soy la madre de la víctima. Se trata de una gravísima omisión de estas autoridades.

El fiscal Carlos Baca dijo en Visión 360 que “las investigaciones deben durar el tiempo suficiente para verificar una infracción penal, atribuible a una persona”. ¿Cuánto tiempo le queda a Alexandra Córdova?

Lo que el Fiscal dijo es incorrecto. Se ve que él no conoce lo que sucede detrás de la institución que dirige. Una investigación no puede durar tanto tiempo. El pedir una investigación efectiva, el llegar a una verdad, el pedir justicia, no puede durar años de años. Esos años significan que aquí, en el país, desapareció la justicia y que desapareció la verdad. En el caso de David, y en muchos otros, tienen todos los elementos para formular cargos contra las personas que habrían desaparecido a nuestros hijos. Pero es esa falta de preparación, el no conocer cómo actuar, que ha hecho que sigan acumulando papeles. Las leyes internacionales hablan del tiempo. El caso de mi hijo ya está en cortes internacionales porque esperé demasiado tiempo. Estaremos ahí para recordarles día a día que nuestros hijos están desaparecidos.

David Romo ha sido tildado de drogadicto. ¿Cómo se creó este estigma?

Cuando una persona desaparece lo primero que hacen es ponerle un estigma o un estereotipo. Si es mujer desapreció porque estaba embarazada o andaba con un hombre casado. Si es hombre era drogadicto, alcohólico o pertenecía a la guerrilla. A mí me pasó lo mismo. Me dijeron muchas veces “señora, yo no voy a decir que su hijo era drogadicto pero las cosas se van a hacer así”. No me interesa eso, sé que hijo tengo. Pero el Estado debe cambiar, no se trata de poner estereotipos a las personas para tapar su incapacidad investigativa. Cuando hicieron el allanamiento, el 7 de noviembre, lo primero que dijeron es que David se fue allá porque era un adicto. Luego, pidieron disculpas por esta afirmación. No se trata de dar disculpas, sino de hacer una eficiente investigación. Hasta el día de hoy siguen con esas cosas.

Pensemos en la lucha de los padres de los normalistas de Ayotzinapa, en el caso de Santiago Maldonado en Argentina… estas familias, al igual que usted, exigen transparencia, ¿por qué cree que en nuestros países, las autoridades actúan con cierta indiferencia respecto a las investigaciones de los desaparecidos?

Es falta de voluntad política, el no querer hacer lo que les corresponde. Es esa indolencia de la gente. Negligencia y omisión para los casos. Es algo tan simple: cuando alguien desaparece nunca lo buscan como vivo. Empiezan a hacer búsquedas en quebradas, en basureros, en ríos malolientes, en morgues. Así buscaron a mi hijo y yo participé en todas esas búsquedas. También pienso que es nuestra falla como sociedad. Somos una sociedad temerosa que no ha querido exigir sus derechos y obligar al Estado a que haga lo que debe hacer. Muchas familias tienen temor a reclamar, a salir a las marchas, a atender a los medios y decir lo que sucede con el caso de su hijo. Tienen miedo de decir que el fiscal lo agredió, que los agentes fueron groseros. La sociedad debe perder ese miedo y exigir porque son nuestros hijos; y si un hijo no da esa fuerza, quién podrá hacerlo.

¿Cómo era su vida antes de ese 16 de mayo y cómo es ahora?, ¿cómo es que la vida se puede convertir en una lucha?

Mi vida era común y corriente, como toda madre que espera a sus hijos de la escuela, del colegio, de la universidad. Durante muchos años siempre fuimos los tres, David, mi hija María Fernanda y yo. Estoy divorciada hace más de 17 años del padre mis hijos y fuimos los tres. David siempre decía, entre bromas, que era el hombre de la casa y que nosotras debíamos obedecerle. Eran esas ganas de protegernos, el querer prepararse. Ahora todo cambió. Estuve en quebradas, en morgues, en reuniones con fiscales, abogados, investigadores, autoridades; en la calle con un cartel, organizando el plantón, atendiendo entrevistas. Nunca me gustó hablar en público ni enfrentarme a una cámara. Pero por David hice muchas cosas y las seguiré haciendo hasta saber la verdad.

Usted ha mencionado que por David se encontraron a otras personas. ¿Qué relación tiene con las familias que viven historias similares?

En el primer plantón conocí a muchas otras familias que vivían la misma tragedia. Pertenecían a una asociación, luego se crearon más asociaciones. Una de esas fue creada por el gobierno. No importa si es creada o no por el gobierno, pero sí que hagan el trabajo que deben. No se trata de quedar bien con el gobierno porque creó la asociación. Hay que decir lo que no está haciendo, lo que no ha logrado hacer en 30 años desde que se conocía la desaparición de los jóvenes Restrepo. Tuvieron 30 años para preparar a sus funcionarios y para que en el país se conozca que había esta tragedia pero no hicieron nada. Yo no pertenezco a ninguna asociación.

Me han ayudado, familia y amigos, personas, ángeles que sin conocernos se han unido a esta lucha; y cada día aportan con planes y estrategias para investigar. Nos reunimos con otras personas que no pertenecen a asociaciones y creamos un anteproyecto para que el Gobierno y la Asamblea ayuden y promuevan la creación de una Dirección Nacional para Personas Desaparecidas.

Alexandra, si este caso se resuelve, es decir, si el Estado ecuatoriano le da una respuesta fehaciente, sea cual sea, ¿qué significaría para la justicia ecuatoriana?

Para nosotros sería paz y tranquilidad. A pesar de todo lo que está en ese expediente, sueño que sea mentira, y que mi hijo esté vivo. Deseo tenerlo conmigo, como siempre debió ser. Pero que después de cuatro años, el Estado ecuatoriano resuelva esto, me habla de que aquí no hay justicia, verdad ni transparencia. Si esto se llega a descubrir, no es porque el Estado hizo una investigación, es por la exigencia y la lucha diaria de la familia y los amigos de David. No me daría consuelo porque sería por nuestra lucha.

Pero sería abrirle camino a las otras familias de desaparecidos…

Eso sí. Sería también decirles a las familias y a la sociedad, que esto solo se logra en base a la lucha constante. A una lucha que no agota ni cansa, que tiene como meta a nuestros seres queridos, que nos motivan y dan fuerza. Si esperamos al Estado, ellos serán solo una estadística más que reposa en los libros.

Anaís Madrid – Periodista

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1 comment

  1. Leo Max Rodríguez
    Reply

    Digno de reproche cómo funcionarios indolentes no cumplen con su deber. Digno de película de terror lo que sa va descubriendo. Digno de censura la situación del proceso tras cuatro años siete meses de “investigaciones”. Digno de admiración constatar cómo una madre lucha por encontrar a su hijo.

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