Para Absalón Campoverde atender una entrevista es prioridad. Él cree que los medios de comunicación deben estar a su lado, vigilando e informando el trabajo que realiza. Y está seguro de que sin ellos no hay democracia. Desde hace más de seis años, cuando su hija Juliana desapareció, el asambleísta ha tenido que aprender a sobreponerse día a día. Ante la cámara, cuenta con fortaleza e indignación cómo ha sido convivir con la ausencia. Hoy preside la Comisión Ocasional de Desaparecidos, una agrupación que, entre otras cosas, busca reformar el Código Orgánico Integral Penal para que se tipifique la desaparición involuntaria por personas particulares.

La imagen de Juliana Campoverde se ha convertido en un símbolo de lucha. Tenía 19 años cuando desapareció. El sábado 7 de julio de 2012 se despidió de su madre, en la gasolinera Primax de La Biloxi. Se dirigía al trabajo, era dueña de una tienda naturista. Sus padres emprendieron la búsqueda a los 30 minutos de notar que su hija no llegaba a su destino. Siempre supieron que el pastor de jóvenes de la iglesia evangélica “Oasis de Esperanza” estaba involucrado; y esta certeza fue comunicada a los fiscales, pero también ignorada por la mayoría de ellos. Juliana recibía amenazas y mensajes perturbadores a través de un perfil falso de Facebook. El pastor usaba la religión para manipularla. Ella se sintió tan incómoda que abandonó la iglesia; y luego de cinco semanas, desapareció.

Absalón Campoverde es implacable al decir que, desde el inicio, el caso de su hija estuvo marcado por la ineficiencia y la indolencia de las autoridades a cargo. El 11 de noviembre de 2018, la Dirección Nacional de Delitos contra la vida, Muertes violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased) halló restos humanos en la quebrada del barrio Bellavista, lugar señalado por el pastor, cuando este decidió acogerse a la cooperación eficaz.

El 28 de noviembre, la Dinased confirmó que dichos restos no pertenecian a Juliana. Luego de conocer el resultado de ADN, Elizabeth Rodríguez, madre de Juliana, declaró que Jonathan C. se sigue burlando de su dolor.

El 5 de septiembre de 2018, la Fiscalía General del Estado abrió un proceso penal en contra de Jhonathan C., por el delito de secuestro extorsivo dentro de este caso; y pidió prisión preventiva.

Sobre la tipificación de la desaparición involuntaria, para reformar el artículo 84 del COIP, ¿en qué consiste esta reforma y en qué etapa está?

La Comisión Ocasional para atender los casos de desaparecidos fue creada el 27 de diciembre de 2017. Pronto cumpliremos un año. La principal inquietud de nosotros como Comisión fue qué hacer para ir mejorando la situación de las reformas a las Leyes. El artículo 84 habla de personas que tienen que ver con el Estado, y por supuesto, de servidores públicos. Pero no habla de personas particulares. Por ese motivo, muchos fiscales me dijeron que no hay tipificación para personas particulares y que no tienen cómo llevar adelante el proceso investigativo. Entonces, vimos que era pertinente reformar este artículo; buscamos que la desaparición involuntaria sea tipificada como delito para personas particulares. Esto permitiría a la Policía, por ejemplo, avanzar con la investigación, interceptar llamadas, algo que actualmente no lo puede hacer. Creo que este fue el primer paso, la reforma está en la Comisión de Justicia, presidida por la asambleísta Marcela Aguiñaga. Nos han ofrecido que hasta febrero entrará nuestro proyecto. Claro que primero lo defenderemos, para que sean los 137 asambleístas quienes se pronuncien y luego de eso, tendríamos ya la reforma.

¿Cómo mejoraría el panorama para los casos de los desaparecidos si se tipifica la desaparición involuntaria?

Vamos a ganar agilidad. Pero hay que recordar que la Ley no tiene carácter retroactivo. Por este motivo no llegará a los casos que existen actualmente. Pero sí para los que se den; yo no quisiera hablar de posibles casos. Créame que yo no quiero que desaparezcan las personas en el país pero, lamentablemente, hay que trabajar pensando en el futuro. Esta reforma viabilizará los procesos. Los fiscales ya no podrían decir “es que no tenemos de dónde, es que no podemos hacerlo por este motivo”. Ahora, con la tipificación, yo sí creo que podremos lograr los avances ansiados.

¿De dónde nace esta iniciativa?, ¿se reunieron con las asociaciones de las familias de las personas desaparecidas?

Fue producto de la necesidad de los familiares de quienes vivimos esta realidad tan dura. La versión de los abogados. Esto se socializó con la mayoría de las familias que están acá en Quito. De esa manera, con la venia de ellos, se presentó la reforma.

¿Esta Comisión Ocasional trabaja con estas asociaciones de personas?

Nosotros como Comisión nunca hemos cerrado las puertas a nadie. Y con el mejor trato posible, no hay preferencia para nadie, los tratamos con el mayor cariño, respeto y consideración que merecen. Siempre entendiéndolos, quién mejor que yo, que vivo la misma realidad. Muchas personas no pueden entender esta situación, porque no la han vivido. La Comisión ha recibido a más de 300 familias, que nos han indicado los casos para hacer seguimiento. Recordemos que esta Comisión Ocasional fue creada exclusivamente para dar seguimiento a los casos de desaparecidos, nosotros no tenemos la potestad de investigar, sino de ir a la Fiscalía y preguntar qué está pasando con este caso, por qué duerme tanto tiempo aquí, por qué no hay agilidad, qué les falta.

¿Cuál debería ser el papel de la Policía Nacional, y por otro lado, cuál el de la Fiscalía General?

Estos dos organismos no deben estar separados. Tanto la Fiscalía como la Dinased deben trabajar juntos. Y no solamente aquí en Quito, sino en todo el país. Esa es una de las complicaciones que hay en las provincias: cada uno se dedica a lo suyo. “Yo soy fiscal y debo hacer esto; tú como Policía, haz aquello”, entonces no, así es difícil avanzar. Deben trabajar juntos con un solo fin: recuperar a la persona que desapareció.

Familiares de las víctimas han mencionado que el derecho al silencio es un argumento que “embrutece” la búsqueda de información, ¿qué opinión le merece este apartado?

Estoy de acuerdo con ellos, de hecho, ya estamos trabajando sobre este tema. No es posible que esto exista. Mire, cuando hay pruebas iniciales, cuando ya se ha tomado el camino, o cómo dicen en la calle “cuando ya se ha cogido el hilo”, el sospechoso o la sospechosa se acoge al derecho al silencio… y con eso trunca la investigación. En este caso salen los Derechos Humanos. Pero también está la cooperación eficaz, “yo hablo pero me acojo al artículo 491 del COIP, que es la cooperación eficaz. Si me la aceptan hablo y si no, no”. No es posible que esto exista, vamos a trabajar sobre la cooperación eficaz y sobre acogerse al derecho al silencio. Esto de ser reformado. Si los Derechos Humanos salen para violadores, delincuentes, por qué no salen también para las víctimas.

Ahí no hay Derechos Humanos. Pronto entraremos al sexto año de la desaparición de mi hija y nunca los derechos humanos se han hecho presentes para decir “estamos con ustedes”. Cuando hay presión para la investigación resulta que se vulneran los derechos de los delincuentes. La Ley está al revés. Si quieren proteger los derechos de los asesinos y violadores, lo mismo debe haber para las personas que hemos sufrido por estos desadaptados.

Quisiera que pensemos en el caso Restrepo, un emblema de las desapariciones forzadas, ¿ha sido beneficiosa, de alguna manera, esta experiencia de 30 años?

La desaparición forzada es otra cosa. Cuando interviene el Estado, la unidad de inteligencia que debe actuar es la Unidad Anti Secuestros y Extorsión (Unase). Son ellos los que entran en la situación de secuestros. En el caso Restrepo quedó claro que intervinieron agentes del Estado.

Por este motivo, el padre de los hermanos llegó a la Corte Interamericana y el Estado les indemnizó. Es verdad que nunca se encontraron los restos, pero es una situación muy diferente.

Abordando el caso de su hija, Juliana Campoverde, es un récord de fiscales ¿a qué cree que se deben estos cambios y cómo los recibe la familia?

La ineficiencia. Mire, nosotros, la familia recibimos eso con mucho dolor, porque no puede ser posible. Cuando una fiscal o un fiscal ya tiene el caso y lo conoce, solo es falta de valentía. Ellos dicen que les faltan argumentos, pruebas, que sin pruebas iniciales no pueden comenzar. Hay que resaltar que en México con una sola prueba inicial se formulan cargos. En el caso de Juliana tuvieron muchas pruebas iniciales. La negligencia de la primera fiscal que no quiso hacer justicia, simplemente se formuló una hipótesis, y sobre esa hipótesis tuvimos que continuar. Todo lo que hicimos, todo lo que le dijimos no valió. Para ella nuestras pruebas no servían. ¿Y sabe qué nos decía?, que Juliana ya volverá, que seguramente se fue con el enamorado, que tengamos paciencia porque en ocho meses seremos abuelos.

Los desaparecidos sufren de estigmas, en este caso su hija fue tildada de “la joven embarazada que huyó”, ¿de dónde vienen estas etiquetas?

Es una manera de justificar la inoperancia. Como la persona para ellos está muerta y saben que no volverá, no hay quien diga lo contrario. Entonces, ellos hacen esa hipótesis sin entender. Primero hay que entender que no son profesionales, no son personas que se prepararon exclusivamente para esto. Sin embargo, por situaciones de la vida están como fiscales de desaparecidos. Ellos no comprenden a los familiares de las víctimas y buscan la forma de evadir para no asumir la responsabilidad.

Cuando nosotros luchábamos con Ligia Villacrés, le entregamos todo; pero no quería dar el paso. Dijo que los pastorcitos no hacen cosas malas, que ella metía las manos al fuego por los pastores. Ella, también cristiana, aseguraba que los pastores no tenían nada que ver. ¿Cómo puede decir una cosa de esas ante el dolor de una familia que clama por justica? Y mire, que nosotros desde el inicio sabíamos que los pastores de esa iglesia eran los culpables. En especial, Jonathan C., el pastor de jóvenes donde estaba mi hija. Si ella fuera profesional, hubiera investigado. En el primer cuerpo del expediente está todo. La fiscal actual, Mayra Soria, sacó la información del primer expediente. ¿Por qué no lo hizo la primera fiscal? Por negligente, no quiso asumir la responsabilidad. No puedo hablar de todos, pero la mayoría están ahí por ganar un sueldo, no les importan los resultados. Con esa justicia hemos venido trabajando. Yo tuve seis encuentros con el expresidente Correa, y con todo su equipo, Ministro del Interior, Consejo de la Judicatura, Fiscal General. Y solo nos pedían paciencia. Nunca dieron una luz. Si la fiscal Villacrés actuaba con celeridad y profesionalismo, le prometo que demorábamos un mes en hallar a Juliana. Pero ella se encargó de proteger. El tiempo nos ha dado la razón. A los seis años y cinco meses hemos encontrado ya una luz, a pesar de todo el sufrimiento, el dolor, de esta muerte lenta que nos pusieron como padres.

¿Cómo cambió su vida a raíz de los hechos del 7 de julio de 2012?

Totalmente. Tú no puedes trabajar tranquilo, tratas de poner tu mente en blanco, porque hay que recordar que aparte de eso, hay mucho gasto. Teníamos que seguir trabajando. Llega el ocaso y es mucho más triste. Llega la noche y no sabes qué hacer, intentar dormir para recargar energías. Duermes por momentos y despiertas a brincos. Empieza un nuevo día pero sin norte, no sabes qué hacer ni a dónde ir, porque no hay nadie que ayude. Hemos hecho un esfuerzo grande para tratar de sobreponernos. En algún momento Elizabeth me decía “Absalón ya no resisto. Presiento que voy a morir”. Y yo le decía: “no, si nosotros como padres queremos ayudar a Juliana tenemos que seguir de pie, te pido que no te arrodilles. Es la única manera de encontrarla. Si nos doblegamos no habrá servido de nada todo lo que hemos hecho”. Siempre nos hemos dado fortaleza. Los amigos siempre al lado, apoyando, en las redes sociales y llamadas.

¿Cómo ha sido sobrellevar la búsqueda de Juliana y sus funciones en el legislativo?, ¿cómo ha enfrentado a la prensa?

Es otra realidad muy dura. Mi provincia es Zamora Chinchipe y yo tengo que responderles con trabajo, legislando, fiscalizando, planteando reformas de Ley, para que ellos sepan que confiaron en un hombre y que no los defraudará. Recuerdo que cuando caminaba por mi provincia, que es muy grande geográficamente, nunca usé el nombre de mi hija, pero la gente sabía de mi situación y me decía “Absalón, no pierdas tiempo conmigo. Yo estoy contigo, Dale, camina, posiblemente alguna otra persona necesite un explicación tuya”. Así era la gente conmigo. Yo tengo claro que la mayoría de la ciudadanía de Zamora deseaba que yo llegue a la Asamblea Nacional para que desde acá luche por encontrar a mi hija, y que abra los brazos para devolver la alegría a muchas familias.

Eso he hecho. Desde que pedí la creación de la Comisión en agosto, la Asamblea nunca dudó. Todo fue por unanimidad. Ese es el trabajo, toca sacar fuerza de voluntad. Cuando me toca hablar con los medios de comunicación, a veces toca morderse duro para que no se quiebre la voz. No es fácil. Siempre digo a los jóvenes, y a las personas en general, no sean confiados. Mi hija era muy confiada, yo le decía que se cuide, que es peligroso. Que en las calles cualquier cosa asecha. No estamos en un país seguro como nos gustaría estar.

¿Qué papel han jugado las redes sociales en el caso de su hija?

Cuando tú llevas un tema de esta magnitud, también existe la otra parte, que pide la inocencia de su persona. No podemos declararlo culpable hasta que no se demuestre lo contrario. Las redes sociales y los medios de comunicación nos han ayudado muchísimo. Mi agradecimiento a quienes desde el inicio ayudaron, ellos han mantenido el caso de mi hija vivo. Han sido un bastón de apoyo, nunca nos dejaron solos. Estoy convencido de que los medios de comunicación deben estar al lado para todo. El país se enterará de lo que hago bien y de lo que hago mal por ellos. Sin los medios estamos perdidos, no hay democracia sin ellos. En las redes sociales se difundió el caso de mi hija y muchos otros más, a pesar de que los defensores de la otra parte siempre estarán allí. Estaremos preparados.

En 2013, se creó una dirección “especializada” para la resolución de estos casos. Ellos aseguran haber resuelto la gran mayoría, pero las familias se quejan de esta etiqueta de “especializada” porque sus casos no avanzan, ¿qué ha ganado el país con la Dinased?

En el caso de mi hija, la fiscal Ligia Villacrés nombró al capitán Gino Pillajo; resulta que él también era evangélico. Él y la fiscal se encargaron de proteger a los pastores y que el caso de mi hija no tenga buen final. Desde el 2013, con la Dinased, las cosas han cambiado. Debo decir que la Dinased, al menos en Quito, donde se suscitó el caso de Juliana, ellos siempre estuvieron conmigo, siguieron el caso de Juliana. Una vez me dijeron “vea, Abasalón, ya no está en nuestras manos. La información que tenemos le hemos pasado a la Fiscalía”. La Policía hace su trabajo y lo entrega a la Fiscalía, pero es allí donde demora. La investigación es responsabilidad del fiscal. Resalto el trabajo de general Víctor Aráuz, quien hoy dirige la Dinased, nos ha dado una mano muy importante. También debo resaltar el trabajo de Mayra Soira, la fiscal número 12. Es digno ejemplo de valentía y capacidad profesional.

¿Podríamos anotar las negligencias más grandes del caso de Juliana?

Primero hablemos de la ineficacia de la primera fiscal. Ella se dedicó a proteger a los pastores. Cuando dijo que ponía las manos al fuego por los pastores, empezó la protección. Ella estaba en contra de nosotros, de las víctimas. Todo al revés. El día lunes 9 de julio, salió el mensaje de la cuenta de Faceboook de mi hija, y le pedimos que nombre a algún informático para que ingrese a la cuenta porque los términos de ese mensaje no eran de mi hija. No quiso hacerlo. Pasó el tiempo y cuando pudimos ingresar a la cuenta encontramos a un pastor psicólogo, Juan Solano. No sabíamos quién era, solo que él se encargó de manipularla porque estaba “iluminado”. Por ejemplo, Juliana quería ir a estudiar en Argentina, pero él le dijo que no, que Dios decía que estudie acá y que se case con su hermano. Ella le pidió una fotografía para conocerlo, y él le mandó una fotografía con una chica. Pero investigamos y la fotografía retrataba a dos artistas. Un amigo de Elizabeth descubrió que Jonathan C, el pastor de jóvenes, había inventado el perfil de Juan Solano. Jonathan C. merodeó la casa días antes de la desaparición. Siempre estuvimos convencidos de que él era el responsable, le pedimos a la fiscal que actúe y no lo quiso hacer. Cuando Jonathan C. estuvo en la Fiscalía, luego de tanto luchar, aceptó que era Juan Solano y que Juliana llegó el 9 de julio a su oficina, para pedirle la máquina y enviar un mensaje.

¿Sabe por qué?, porque yo pedí que se investigue el IP de la máquina de donde salió ese mensaje. Yo estoy seguro de que la fiscal le advirtió sobre mi petición. Créame, la fiscal sabía.

Hoy con la comprobación de que mi hija murió en manos de Jonathan C., estoy seguro de que Villacrés lo sabía.

La negligencia de esta gente que no quiere trabajar, molesta y trunca el desenvolvimiento de los casos. En segundo punto es la falta de conocimiento. Nos libramos de esta fiscal por la muerte del boxeador Quiñónez, caso que estaba también en sus manos y en el que también fue negligente. Gracias a eso, cambiamos de funcionario. Pero llegar a un nuevo fiscal era empezar de cero. Hasta que lea todo el expediente pasaba el tiempo. Era imposible reclamar porque nos decía “estoy recién llegado”. Solo podíamos armarnos de paciencia y seguir. Por Dios, así recorrimos el país, pero sin norte. Pensábamos que en algún momento la podíamos encontrar en medio de la calle, entre la gente. Incluso arriesgamos nuestra vida; a media noche entramos a zonas rojas, lugares peligrosos. Estas son las cosas que no deben pasar, los fiscales no deben estar ahí por cobrar un sueldo. Tienen que estar ahí para ejercer, actuar con responsabilidad, sancionar a los culpables. Cero corrupción.

Yo estoy esperando concluir con el caso de mi hija. Hoy (21 de noviembre de 2018) se reiniciaron las búsquedas en el sector Bellavista. Ojalá Dios nos guíe para poder encontrar su cuerpo. Lo poco que se halló fue un hueso muy pequeño, un diente molar; y la semana pasada dejamos las muestras de sangre para la prueba de ADN, esperamos el resultado. Luego de eso mis abogados sabrán lo que tienen que hacer, qué medidas tomar contra estas personas negligentes.

Desde la Comisión seguiremos haciendo seguimiento de los casos de desaparecidos. Hay que exigirle a esta gente que cumpla su trabajo, y si no lo quiere hacer, debe dar un paso al costado. Estoy seguro de que hay mucha gente que sí quiere trabajar. Me pregunto qué hace gente con 80 años trabajando en Fiscalía; hay que dar paso a nuevas generaciones.

¿Cree que la sociedad ecuatoriana necesita sensibilizarse respecto al tema de los desaparecidos?

Hay gente que ni siquiera sabe de los desaparecidos. Toman estos casos como uno más… Imagínese, antes actuaban como si fuera un carro lo que se perdió. Esto debe cambiar definitivamente. Es cierto y hay que resaltar: existen personas que se van voluntariamente y no se han ido una vez, sino dos, tres, cinco meses. Sobre esto también hay que trabajar; es necesario sancionar. Se desaparecen por perder el año o por deudas, por ejemplo. Hay casos que han llegado a la Comisión de familiares que ocultan información, y no cuentan los antecedentes. Estas cosas también perturban el trabajo de la Policía. Hoy, la Fiscalía habla de 1495 casos, sobre eso tenemos que trabajar. En estos 1495 casos está Juliana, posiblemente, en los próximos días llegará el final.

¿Qué desenlace espera la familia Campoverde Rodríguez?

Hemos hablado en familia y la verdad es que le seguimos creyendo a Jonathan C. Hemos sido respetuosos con la Fiscalía para no irrumpir las técnicas; y respetamos el acuerdo que mantiene con la otra parte. Como le he dicho a Elizabeth, créame que el desenlace es lo de menos… estamos preparados para cualquier cosa. Lo ideal sería que la encontremos con vida. Pero de acuerdo con lo trascurrido eso no pasará. Y creo que estamos preparados para lo peor. Si las pruebas son negativas, seguiremos trabajando. Tenga la seguridad de que esto no quedará en la impunidad.

Anaís Madrid Periodista amadrid@defensoria.gob.ec Twitter: @anaistamara