El 13 de febrero del 2017, Diana Carolina Bravo Villalba fue a festejar el cumpleaños de su mejor amiga, apodada “la flaca”, en el barrio 12 de Octubre, del Plan de Vivienda Municipal, en Santo Domingo de los Tsáchilas. Diana llevó la torta de cumpleaños para el festejo. Todo iba bien, hasta que Bonifacio Arnulfo Preciado Bautista, expareja de Diana llegó a la fiesta sin estar invitado. 

La relación ya estaba terminada, sin embargo, Bonifacio al parecer no aceptaba esa decisión y empezó a asediarla con mensajes y llamadas telefónicas como lo había hecho antes pero Diana no quería continuar con esa relación. 

La madrugada de ese 13 de febrero, una nueva negativa de Diana enfureció a Bonifacio, ella solo quería retornar a su casa y él le presionaba para que consuma cerveza, hasta el punto que lanzó la bebida en su rostro y empezó a agredirla en plena calle y a gritarle que la iba a matar. 

De pronto Bonifacio sacó un machete y la golpeó en la cabeza. Diana en su intensión por defenderse de la agresión cubrió su cabeza y rostro con sus brazos, pero  los machetazos cayeron una y otra vez hasta provocarle cortes profundos en sus dos brazos. Bonifacio desesperado huyó en su motocicleta, abandonando a Diana en plena calle. 

Las amigas la llevaron al hospital público de Santo Domingo de los Tsáchilas, ahí los médicos revisaron las heridas y por la profundidad de los cortes decidieron amputar ambos brazos. La vida de Diana Carolina cambió totalmente en menos de 24 horas, por la acción violenta de su expareja. 

Después de varias horas de persecución, la policía capturó al agresor y al revisar sus pertenencias se encontró el machete con el que hirió a su expareja.

El arma blanca aún tenía manchas de sangre y restos de cabello de Diana. 

El 14 de febrero, Diana contó a la fiscal, Pilar Morán, que fue agredida por quien decía que le amaba y  que casi termina con su vida, luego narró todo a la defensora pública, Isabel Ruano, a quien entregó toda la confianza para que se haga justicia ante la violencia de la que fue víctima. 

Debido a la gravedad de agresión, la defensa, además de la sanción penal, pidió la reparación integral con una pensión vitalicia de una remuneración básica unificada mensual, por el hecho de que Diana no podrá volver a trabajar. Además se solicitó medidas de protección que incluya la rehabilitación psicológica. 

La evidencia de las heridas, la fallida relación sentimental,  la constatación de las continuas llamadas y mensajes realizadas por Bonifacio a Diana, los testimonios de los testigos, los informes médicos y otras pruebas; llevaron  a sancionar al agresor por tentativa de femicidio. 

El 11 de julio de 2018, los Jueces de la Sala Multicompetente de la Corte Provincial de Justicia de Santo Domingo de los Tsáchilas declararon a Bonifacio autor del delito, fue condenado a cumplir una pena de 17 años y cuatro meses de privación de libertad; una multa de tres cientos salarios básicos. 

Como reparación a la víctima el Tribunal impuso de por vida el pago mensual de un salario básico unificado. Los jueces aceptaron todos los pedidos y apelaciones de la Defensora Pública, en favor de la víctima. 

Además, como medida de rehabilitación los jueces dispusieron tratamiento psicológico a la víctima, por el lapso de un año. El sentenciado, Bonifacio Arnulfo, recibirá de manera permanente y durante dure la condena, charlas educativas sobre violencia de género. 

Un acto de violencia destruyó la vida de dos seres humanos. Diana sufrió seberas lesiones que le dejaron incapacitada y Bonifacio perdió su libertad por 17 años.