Para una mujer,  presentadora de televisión, madre y asambleísta ¿Cuáles son los desafíos que le presenta una sociedad como la nuestra? 

No me considero especial, soy una ecuatoriana más que intenta conciliar su vida laboral con la familiar. No es fácil; en el 2017 cuando me candidaticé asumí un compromiso con mis mandantes y también conmigo misma. Dejaría mi zona de confort y enfrentaría la gestión pública; aportaría desde la cancha y los ciudadanos me entregaron su confianza y aquí estoy. Las jornadas prolongadas, volver a Guayaquil luego de las sesiones, atender mi hogar y en especial a mi hijo menor de edad son prioridades en mi vida; porque he sido y soy cabeza de familia. Lo logro con organización, no puedo fallar y en la vida de una mujer no hay tiempo que perder. La mujer política carga pesos adicionales sobre nuestros hombros. Se fijan en cómo nos vestimos, se fijan más en los errores que cometemos. Se fijan si intervenimos para decir algo sobresaliente. Ese es uno de los retos que debemos vencer para estar aquí.

¿Por qué para las mujeres el término derecho se vuelve inalcanzable?

Es una afirmación dura, fuerte. Así como es dura la situación de muchas mujeres en el país. La violencia de género en todas sus formas; la lamentable estadística sobre embarazo adolescente nos deben llevar a reflexionar de manera profunda si existe justicia para nosotras. Con pena conozco que las mujeres víctimas de violencia no logran un acceso expedito, oportuno y efectivo a recursos judiciales cuando denuncian los hechos sufridos. Eso desincentiva a denunciar y la mayoría de estos incidentes se quedan en la impunidad y la mujer desprotegida. Aún cuando somos suscriptores de importantes convenios internacionales y contamos con una ley específica en prevenir y erradicar violencia, considero que no contamos con una política completa para prevenir, sancionar, investigar y reparar actos de violencia contra las mujeres.

En una intervención ante el pleno usted mencionó que: “el estado ha fallado a las mujeres, que el sistema de rehabilitación en el país es un sistema fallido”, ¿por qué lo dijo? 

Sé a que intervención se refiere. Y lo dije en el marco de la cifra del embarazo adolescente en el Ecuador, y sobre el número de violaciones y agresiones sexuales reportadas en el país. Cifras escalofriantes que demuestran que se ha perseguido a las mujeres, intentando criminalizarlas cuando estas sido víctimas de violencia sexual. 

La violencia de género, y concretamente la sexual es muy antigua; no así la protección a la mujer por parte del Estado que data de las últimas décadas.

Es necesario que el Estado promueva el cambio de patrones machistas, que nos dejen de mirar como un objeto y que se emprendan protocolos claros para la protección de las niñas, adolescentes y mujeres ecuatorianas. 

¿Cuál sería su propuesta frente a esto? 

En el ámbito de mis competencias procuro identificar enfoque de género y de protección de los derechos de las mujeres en los proyectos de ley. 

Considero indispensable generar debate y desnaturalizar la violencia contra las mujeres. También en desmitificar patrones machistas en la crianza de los niños; me rebelo constantemente ante diferencias que lo único que provocan son desigualdades y abusos. 

También he participado en foros sobre violencia política contra las mujeres y  desarrollamos una iniciativa de ley para la creación de un distintivo empresarial en materia de igualdad para reconocer a aquellas empresas que destaquen por la aplicación de políticas de igualdad de trato y de oportunidades con sus trabajadoras y trabajadores. 

Estoy consciente que son pequeños aportes, en una gran tarea por la igualdad. 

¿Cuáles son los mecanismos con los que cuenta el país para poder solventar la problemática de la violencia de género? 

Somos parte de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer (Organización de las Naciones Unidas, 1979) y de la Conferencia de Beijing (ONU Mujeres , 2018), como hitos internacionales en esa materia. Tenemos una amplia gama de derechos desarrollados en la Constitución de la República y en la Ley Orgánica integral para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres. El marco legal está determinado, no obstante es necesario garantizar respuesta judicial idónea, inmediata, oportuna, imparcial, ante actos de violencia contra las mujeres. Necesitamos una política estatal integral, con recursos, para garantizar que las víctimas de violencia tengan un acceso adecuado a la justicia y que los actos de violencia se prevengan, investiguen, sancionen y reparen. También debemos motivar a que los Estados adopten medidas para redefinir las concepciones históricas sobre el rol de las mujeres. 

Trabajar desde la prevención en escuelas, colegios y núcleos familiares, ¿es la clave para erradicar esta problemática social? 

El problema de violencia de género es multicausal, y la educación es definitivamente un pilar de lucha. La comunidad educativa debe comprometerse a apoyar políticas, planes y contextos de aprendizaje en que se tengan en cuenta las cuestiones de género. Requerimos docentes capacitados; centros escolares en donde no exista la discriminación y la violencia en cualquiera de sus formas.

El hogar como en todas las problemáticas es fundamental. Criar hijos sin machismo ni patrones culturales equivocados y que reducen a la mujer a roles predefinidos es nuestra labor como padres de niños y niñas; y este considero que es el punto más importante que debemos trabajar en la sociedad ecuatoriana.  

¿Cuál es el papel de la Asamblea Nacional para favorecer la inclusión y la igualdad en la participación democrática en el país? 

Actualmente la Asamblea Nacional cuenta con el 37% de legisladoras mujeres. No llegamos a la paridad de género. Lo he dicho públicamente, es necesario  pensar en reformas adicionales a la disposición de paridad en listas y pensemos  por qué las mujeres no encabezan listas a cargos de elección popular. 

Sobre la composición de los equipos de trabajo o del personal administrativo, desconozco la cifra oficial, pero me enorgullece decir que 3 de los 4 miembros de mi equipo son mujeres, todos seleccionados por sus capacidades. 

La representación de la mujer en las elecciones seccionales es aún más dramática; apenas 18 de los 221 municipios estarán dirigidos por mujeres. Terrible. 

¿Usted conoce algún caso en donde la participación de las mujeres en las esferas gubernamentales han logrado resultados importantes?

 Muchos. La mujer hoy en día está presente en las tomas de decisiones, no en la escala en que deberían pero vienen a mi mente Ruth Hidalgo y su trabajo en la sociedad civil; Rosalía Arteaga y su valioso aporte para la educación y la actual alcaldesa de Guayaquil Cynthia Viteri; apenas por nombrar algunos ejemplos.

 ¿Qué significa para María Mercedes Cuesta una mujer empoderada?

 Una mujer empoderada es aquella que es capaz de tomar sus decisiones en libertad. Aquella que no permite ser influenciada de manera negativa por nadie. Una mujer que confía en su capacidad y que no siente la necesidad de ponerse a prueba ante nadie.