Los Niños, Niñas y Adolescentes (NNA) forman parte de un grupo especial y de suma importancia en la sociedad, debido a esto, son prioridad y requieren atención específica. Es importante reafirmar y recalcar la gran responsabilidad que conlleva garantizar el cumplimiento de los derechos de la niñez y adolescencia.

Existe una brecha entre la realidad de millones de niños, niñas y adolescentes y el cumplimiento de lo que se merecen. Varios entes y organizaciones especializadas en el tema manifiestan el cumplimiento de los derechos de niñez y adolescencia; sin embargo, es un tema muy delicado y ambiguo para algunas personas.

Debido a este panorama, queremos conocer la verdad y, sobre todo, luchar y garantizar no solo un futuro digno, sino, también, un presente lleno de justicia, libertad, transparencia, igualdad y, más que nada, con empatía, que ayude entender nuestra realidad y hacer algo al respecto.

Varias entidades u organismos poseen una visión integral al respecto. Se encargan de que se exija y exista planificación, eficacia, implementación y monitoreo de políticas públicas destinadas a los NNA, para para una correcta articulación.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su informe “Hacia la garantía efectiva de los derechos de niñas, niños, y adolescentes: Sistemas Nacionales de Protección”, del 30 de Noviembre del 2017,  manifiesta que:

En cuanto a la terminología, estos modelos operativos y diseños organizacionales se los conoce con denominaciones similares, aunque con variaciones en función del país, y las definiciones también tienen algunas diferencias, aunque muchos sistemas guardan similitudes en sus principales características organizativas, lógicas de funcionamiento y principios (p.16).

No solo se necesita un reconocimiento legal de los derechos, se requiere incluir principios esenciales como transparencia, eficacia, eficiencia, equidad, sostenibilidad, que vele por los derechos de la niñez y adolescencia.

El Estado ha estado cumpliendo un compromiso legislativo. Tras pasar varios cambios, salen a la luz logros significativos. La Comisión ha dado a conocer dichos avances, sin embargo, también, muestra preocupación frente a la realidad de muchos niños, niñas y adolescentes, quienes no gozan de sus derechos, debido a varias problemáticas, que generan controversia en la sociedad. En el mismo informe, citado más adelante, observa que:

La violencia sexual, particularmente contra las niñas y las adolescentes, es una grave forma de violencia que se encuentra ampliamente extendida en el hemisferio contando varios Estados, con algunas de las tasas más elevadas a nivel mundial. Asimismo, el embarazo infantil es un serio problema siendo ésta la única región en el mundo donde los partos en niñas menores de 15 años van en aumento, con cerca de 10 millones de embarazos al año, y la segunda región con mayor número de embarazos en adolescentes entre 15 y 19 años. Por su parte, el castigo corporal contra los niños y las niñas se encuentra profundamente arraigado y tolerado socialmente, y prevalece inclusive en aquellos países que han introducido prohibiciones legislativas expresas contra su utilización como una forma de disciplina (pp. 12-13).

A pesar de que existe un reconocimiento y mucha preocupación, incluso medidas para combatir las diferentes problemáticas, no es suficiente para que el 100% de niños, niñas y adolescentes gocen de los derechos. En el caso del trabajo infantil, la tipificación penal o el incremento de penas para los perpetradores de violencia sexual contra NNA, existe una accionar deficiente, incluso, por casos de corrupción.

Lastimosamente, no ha sido fácil la penalización por el incumplimiento de derechos. En ciertas ocasiones, se omiten estos derechos, a pesar de varias campañas focalizadas en estas injusticias, cuestionando y pidiendo explicaciones de lo ocurrido y, sobre todo, concienciando sobre la efectividad de las políticas públicas.

Tomando como referencia la impunidad de los delitos contra la niñez y adolescencia, no ha existido cambios significativos, como la facilidad para hacer denuncias, aumento de las mismas, acceso a la justicia, transparencia  y adultocentrismo. Sobre este tema, en el referido informe “Hacia la garantía efectiva de los derechos de niñas, niños, y adolescentes; Sistemas Nacionales de Protección”, la  CIDH precisa que:

Un número significativo de los Códigos de la Niñez o Leyes Especiales de protección de la niñez, además de reconocer los derechos de los niños, niñas y adolescentes, generalmente incluyen secciones dedicadas a la distribución de competencias y responsabilidades entre las autoridades, y a la creación y el funcionamiento de la institucionalidad y de las estructuras y los mecanismos necesarios para la aplicación del Código o la Ley. Es decir, prevén la creación de un modelo operativo para dar efectividad a los derechos reconocidos en la normativa (p.15).

Se puede manifestar que las normas han destacado en los sistemas nacionales de protección de derechos de la niñez, no obstante, es importante tomar en cuenta la ejecución un plan de trabajo, estructura y ejecución operativa, que permita la efectiva aplicación de la misma.

Haciendo un análisis del Informe, con respecto a la responsabilidad de las autoridades, hay que hacer énfasis y enfocarnos, también, en los diversos presupuestos que son, específicamente, para el cumplimiento de los derechos de la niñez y adolescencia, y que se efectúen sin actos de corrupción. Un aspecto fundamental tendría que ver con la ejecución transparente de rendición de cuentas, por parte de todas las instituciones que conforman el Estado.

Existen autoridades que se preocupan por velar por los derechos de la niñez y adolescencia y lo demuestran, mediante el involucramiento, funcionamiento y fortalecimiento de la formulación legislativa, con un alto interés por las problemáticas que se presentan. Es muy beneficioso que se las elaboren sobre la base de anécdotas y experiencias de los actores directamente involucrados, para diseñar un correcto plan, que tenga un impacto significativo.

Hay que tomar en cuenta que se deben corregir varias falencias para ayudar a identificar la obligación que tiene el Estado, sin menospreciar el trabajo arduo que realizan. Respecto al tema, el Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en sus páginas 13 y 14, menciona que:

Además de estas problemáticas que son conocidas y que evidencian la brecha entre el reconocimiento de los derechos de la niñez en las legislaciones internas de los Estados y la realidad, cabe notar que existen fenómenos que impactan negativamente los derechos de los niños y las niñas, pero que se encuentran invisibilizados y que ahondan aún más la brecha existente. Así, por ejemplo, los hijos e hijas de personas privadas de libertad sufren graves efectos en el disfrute de sus derechos como consecuencia del encarcelamiento de sus padres con impactos en su desarrollo integral, bienestar y en el acceso a oportunidades en igualdad de condiciones con el resto de niños, a pesar que los niños de padres encarcelados tienen los mismos derechos que los demás niños y no deben ser tratados como si estuvieran ellos mismos en conflicto con la ley como resultado de las acciones de sus padres. Ésta es una problemática en crecimiento debido al elevado número de personas privadas de libertad en la región, especialmente en conexión a la excesiva utilización de la prisión preventiva y a la aplicación de penas privativas de libertad para delitos no violentos relacionados con las drogas como el micro-tráfico.

Es importante mencionar este aspecto debido a que afecta, de manera relevante, a todas las personas que se encuentran involucradas, en especial,  a niños, niñas y adolescentes que están solos y desprotegidos, en riesgo y sin derechos que los ampare.

Con todos los aspectos tratados, puedo concluir que:

Los derechos de la niñez y adolescencia no son un juego, es algo de suma importancia, que debemos luchar día tras día para que lo niños, niñas y adolescentes puedan vivir bien, como se lo merecen, pero, sobre todo, digna y justamente.

Es esencial luchar contra el adultocentrismo y la corrupción que genera controversias y, en ocasiones, afecta, de manera significativa, contra los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

Existen muchas maneras de luchar por nuestros derechos, por ejemplo, a través de las autoridades, pero nosotros, los jóvenes, observando la triste realidad de acontecimientos, que impiden el ejercicio de los derechos que nos corresponden, estamos obligados a levantar nuestra voz para que nos escuchen y, sobre todo, se genere impacto real.

Es de suma relevancia que los adultos tomen conciencia y con seriedad lo que nosotros, los adolescentes, hacemos para buscar un mejor futuro, pero, fundamentalmente,  que podamos gozar del presente.

Las autoridades juegan un papel muy importante, porque han tenido logros significativos, no obstante, existen vacíos, así como minorías que se hacen notar, pero aquí está nuestra voz, simplemente luchando por algo que nos merecemos. Lo hacemos con fundamentos, razones y, sobre todo, siendo empáticos e involucrándonos en estas temáticas y problemáticas sociales, para hacer incidencia, tanto en la sociedad, como en las autoridades y adultos, a fin de que nos apoyen, sean el soporte.

Finalmente, quiero manifestar que se han hecho muchas promesas para luchar por los derechos de la niñez y adolescencia, pero necesitamos hechos para que fundamenten esas ofertas,  por el bienestar y una vida digna que nos merecemos los niños, niñas y adolescentes.

Emilene Guevara
Ecuador

World Vision Ecuador
Vicepresidenta Nacional de la Red Juvenil Wambra Kukapak Yuyaykuna
Estudiante Unidad Educativa “San Felipe Neri”