Inés Guadalupe luchó hasta sacar a su hijo Daniel de la cárcel de Cuenca

Inés Guadalupe luchó hasta sacar a su hijo Daniel de la cárcel de Cuenca

febrero 8, 2014
in Category: Casos
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Inés Guadalupe luchó hasta sacar a su hijo Daniel de la cárcel de Cuenca

Inés Guadalupe ha pasado los últimos dos años de su vida peleando contra el sistema de justicia ecuatoriano. No iba a permitir que la ceguera, los prejuicios y la ilegalidad le quitaran a su hijo Daniel, un muchacho de 19 años con serios conflictos de adicción a la marihuana. Sí, Daniel es un asiduo consumidor y, según los informes médicos que no aceptó la justicia, su adicción es crónica.

8-163El 7 de septiembre de 2012, la Policía lo detuvo con 90 gramos de marihuana y de inmediato fue encasillado como traficante. Lo cierto es que ese día, Daniel y sus amigos de colegio, otros adolescentes como él, compraron en grupo marihuana para su consumo personal, Daniel la puso en su mochila y cuando la Policía los sorprendió, quien cargó con todo el peso fue él.

Inés Guadalupe reconoce que su hijo tiene problemas de consumo, pero no es un delincuente. El muchacho empezó a fumar a los 15, por voluntad propia, dice él, pero Inés Guadalupe asegura que la gente que rodea el colegio donde estudiaba el muchacho (uno de los más populares y prestigiosos de Cuenca) y sus propios amigos, le incitaron a consumir. Daniel se enganchó con la marihuana y no hay mayores explicaciones para ello, porque en su familia modesta, trabajadora y honrada nunca había ocurrido algo así.

Daniel tuvo dos detenciones. La primera ocurrió en septiembre de 2012, pero fue sobreseído precisamente porque se trataba, en palabras médicas, de un adicto. No obstante, el fiscal apeló aplicando la Ley de Drogas que todavía rige en el Ecuador, que contradice la Constitución, que no diferencia entre consumidores, microtraficantes, traficantes, que condena de igual forma a las mulas que comercian por la pobreza que a los grandes narcos, una ley que pone en el mismo saco a todos.

Lo que no imaginó el sistema de justicia es que Inés Guadalupe se iría con todo para defender a su hijo. Cuando comprendió que la cárcel era el destino, hizo maletas con Daniel y se fue a Panamá, vendió en la calle las joyas que hacía con sus propias manos, porque ella es orfebre, es artista, pinta, crea y tiene unas fuerzas salidas de sus entrañas de mujer, madre amorosa, rebelde e incansable. Vivieron en un cuartito, los dos, madre e hijo huyendo de la criminalización de la justicia a un muchacho consumidor de marihuana. Soportando el horror de la abstinencia, el dolor infinito de dejar la familia en Cuenca: un esposo agonizante de cáncer, unos hijos que renunciaron a la educación para trabajar y poner el hombro para mantener a Daniel libre y vivo. En Panamá, el corazón de Inés Guadalupe se quebró, un shock cardiaco en esa inmensa soledad, el autoexilio pasaba la factura, así que Daniel le pidió a su madre regresar a Ecuador y afrontar el problema porque sencillamente él no es un delincuente. Regresaron. Panamá, Guayaquil, Cuenca, la cárcel y ocho años de condena para un joven que no representa peligro más que para sí mismo.

8-161Era junio de 2013. Inés Guadalupe en su propia tierra mordió polvo. Vio como la vida de su hijo en la cárcel no solo se destruía por su problema de adicción, sino por la crueldad del encierro, por la lucha por sobrevivir en un mundo violento, por las infinitas depresiones de Daniel que más de una vez le pusieron cerca del suicidio. Mientras tanto, el sistema de justicia se empeñaba en tenerlo preso, lo mismo que un asesino o un violador, mezclado con todos ellos en lugar de recibir atención médica.

Pero Inés Guadalupe Naranjo Díaz, lojana, de 55 años de edad, mamá de cinco hijos, orfebre, luchadora incansable le iba a dejar claro a la justicia ecuatoriana que se equivocaba al meterse con una madre que no ha hecho otra cosa en su vida que batallar. Ella sabía bien el hijo que había criado, jamás ha negado el problema de adicción de Daniel, pero de ahí a que esté encerrando como un peligroso delincuente es otra cosa.

Entonces, Inés Guadalupe, luego de dos sentencias, la una que condenaba y la otra que ratificaba la prisión para Daniel, acudió a la Defensoría Pública; era octubre de 2013. El juicio llegó a casación y fue el propio Defensor Público General, Ernesto Pazmiño, quien le dijo a la justicia ecuatoriana que estaba equivocada. Que los consumidores no son delincuentes, que la Constitución los ampara y los considera un asunto de salud pública, que Daniel no es un forajido que puede resquebrajar la seguridad de la sociedad ecuatoriana sino un muchacho con adicción a la marihuana y, finalmente, palabras más, palabras menos, que hagan el favor de aplicar la Constitución y dejarlo libre. Y así sucedió: los magistrados de la Corte Nacional de Justicia Lucy Blacio, Wilson Merino y Vicente Robalino ordenaron la inmediata liberación de Daniel el sábado 15 de marzo de 2014.

Pero la historia no termina aquí: Inés Guadalupe Naranjo Díaz va a pedir que el Estado repare el inmenso daño que le causó a su familia. Continuará…

 Amelia Ribadeneira

1 comment

  1. Oswaldo Balladares
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    La Constitución de la República del Ecuador de corte garantista, una de las mas avanzadas de la región en cuanto al respeto de los derechos de las personas, sin distinción, debe ser conocida por todos nosotros los ecuatorianos. Su conocimiento básico nos va a permitir ejercer nuestros derechos fundamentales, para que historias como la de Daniel, no se repitan.
    El Consejo de la Judicatura, cumple con su unción. Las continuas evaluaciones a los servidores públicos que realizan su trabajo e las operadoras de justicia, ha dado muy buenos resultados. Pero, aún falta mucho por hacer.
    La preparación por iniciativa propia de los profesionales del derecho, es importante.Un abogado conocedor de la Constitución de la República, podrá defender de mejor manera los derechos de sus clientes, ahorrándole tiempo y dinero. Y aún más, si se trata de Defensores Públicos.

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