“Los padres lo único que deben esperar es que tomen un consejo”

septiembre 13, 2013
in Category: Entrevistas
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“Los padres lo único que deben esperar es que tomen un consejo”

Silvia Buendía, abogada y defensora de derechos humanos, explica las razones por las cuales las personas de los grupos GLBTI son discriminadas.

¿Por qué persiste el discurso homofóbico en la sociedad ecuatoriana?

El discurso homofóbico es estructural en la sociedad. Es verdad que las costumbres han cambiado y que se han visibilizado más las personas homosexuales, pero también se ha endurecido el discurso homofóbico, sobre todo, desde la religión. En Guayaquil, diría yo, es un caso particular porque el Opus Dei está enquistado en las instituciones educativas e institutos posuniversitarios.

Este conservadurismo no tiene que ver con una ciudad tropical, cercana al mar, se entendería liberal.

Los guayacos hace cien años éramos liberales, política, culturalmente e idiosincráticamente. Yo fui niña en los setenta, me acuerdo que en Guayaquil se hablaba mucho sobre la teoría de la liberación, sobre la pobreza, sobre tomar las armas y no permitir la injusticias, y de repente nos cambiaron la película de una manera tan increíble que ahora tenemos metida a la iglesia de Monseñor Escrivá de Balaguer que era una facha.

A ellos les hago responsables de un discurso no solo homofóbico, sino esquizofrénico, que está de espaldas a lo que nos dicen la ciencia, la sociología y el derecho. A pesar de que tenemos una constitución de vanguardia, somos una sociedad muy permisiva para estos discursos, machista, homofóbica, patriarcal.

Los padres creen que tienen derechos sobre los hijos cuando ellos ya son mayores de edad. ¿Por qué pasa eso?

La sociedad cree que los padres tienen derecho especialmente si son hijas. Cuando fuimos a presentar la denuncia en la Fiscalía sobre la desaparición de Zulema Constante, el fiscal nos dijo que no había delito, porque quienes la habían encerrado eran sus padres, a pesar de que se trataba de una joven de 22 años. Entonces, si los operadores no ven un delito donde evidentemente existe, seguimos manteniendo una sociedad permisiva.

¿Estamos hablando de una sociedad esquizoide?

Estamos hablando de una sociedad que ve como normal algo que es totalmente abusivo. Pasa por lo cultural, por una moral autoritaria, que considera que si lo hacen y dicen los padres no importa, está justificado. Hay gente que estima que los padres no van a perdonar a sus hijos por haberlos denunciado, pero hay hijos que no van a perdonar a sus padres por haberlos encerrado aunque digan que fue por amor, pero eso no quita que están infringiendo la ley, que están provocando un abuso espantoso, más si son mujeres.

Hay una vergüenza social que sienten los padres por la situación de sus hijos homosexuales.

Cuando los padres de Zulema le dijeron precisamente eso, qué van a decir de ti, de nosotros, ella les dijo que no iba a caminar por la calle con una pegatina en la frente ni a vociferar que es lesbiana, pero al obrar como obraron, ahora Zulema es la chica lesbiana insigne y emblemática del Ecuador que ha dado la vuelta al mundo.

¿Hasta dónde les está permitido llegar como padres?

Si yo soy una persona mayor de edad, los padres lo único que deben esperar es que tome un consejo, pero no obediencia. No se dan cuenta que hay límites que nos impone el criterio y la personalidad, y que también tenemos una Constitución que habla del libre desarrollo de la personalidad.

Y también tenemos otros tiempos.

Tenemos otros tiempos en los que cada uno sabe cuáles son sus límites, porque la vida nos enseña a ponerlos.

¿Qué hacemos ahora?

Hacer bulla. Yo aplaudo que Zulema Constante cuente su historia para que no le suceda a otra chica lo que le pasó a ella. Vamos hacer un protocolo de acción, cuéntale a tu mami, cuéntale a tu profesor, publícalo en las redes sociales, denúncialo en la Fiscalía, diles a tus padres que tú sabes cuales son tus derechos, que no les vas a permitir y que los vas a denunciar; esta es la única manera de que esto pare.

Amelia Ribadeneira

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