Los delitos de drogas en el proyecto del nuevo Código Integral Penal

Los delitos de drogas en el proyecto del nuevo Código Integral Penal

julio 29, 2013
in Category: Análisis jurídico
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Los delitos de drogas en el proyecto del nuevo Código Integral Penal

En una habitación de un pequeño hotel por el sector de La Mariscal, Claudio espió el interior del paquete que un hombre acaba de entregarle en el local de comidas rápidas de la esquina: había alrededor de cincuenta capsulas de un material de latex. El joven era dominicano y no conocía la ciudad, era la primera vez que estaba en Quito; abrió la botella de agua que compró en la tienda y empezó a tragar una por una las capsulas que contenían en total un kilo de cocaína pura. Mientras se esforzaba por no vomitarlas, tanteó en su bolsillo los 500 dólares que acompañaron la entrega de la droga.

En otro hotel, esta vez en Guayaquil, José, un español de 58 años, acarreaba la valija que le había dado un amigo de un amigo para llevarla a Ámsterdam. A cambio, recibiría una importante suma de dinero que le ayudaría a costear las deudas de su  hijo. Cuando llegó a Ecuador, lo hizo por el aeropuerto de Quito. Alguien lo recibió y trasladó a Guayaquil, en donde recibió la maleta, cada vez que la miraba, el corazón le latía más aprisa. Como el corazón delator del cuento de Edgar Allan Poe, se sentia el latir del doble fondo de la maleta en donde se escondían tres paquetes de cocaína. Ya otros lo habían hecho antes, le dijeron para darle seguridad y nada les pasó, más bien ahora disfrutan de ese dinero: 10.000 euros.

El destino de estos dos hombres se cruzó en el único lugar del Ecuador que hubieran deseado no conocer: la cárcel de varones N.1 de Quito. Ellos fueron detenidos en el aeropuerto Mariscal Sucre en distintos momentos del 2012. Los acusaron de tráfico de estupefacientes, son los llamados “mulas”, el eslabón más pequeño de la cadena de narcotráfico.

Situación de doble vulnerabilidad

Este es solo un reflejo de los casos que por drogas se tramitan en la Defensoría Pública en Quito. El perfil de las personas detenidas por tráfico de drogas en Ecuador corresponde en su mayoría a mujeres, jefas de hogar, de áreas humildes; hombres jóvenes, en general extranjeros. Y en los últimos, tiempos se ha evidenciado que esos grupos que enganchan “mulas” se han enfocado en personas con protección especial por su condición de doble vulnerabilidad, tanto por su situación económica, como por ser adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con capacidades distintas, quienes además constituyen un blanco para el microtráfico.

Un negocio arriesgado

Del número de personas sentenciadas por delitos de drogas, sus perfiles son coincidentes, son seres humanos que aceptaron el riesgo de transportar droga en su cuerpo y en sus equipajes a cambio de promesas de miles de dólares que en general nunca cobraron.

La historia de Claudio es como la de muchos de nuestros defendidos. Él era un joven que vivía en uno de los barrios más pobres de Santo Domingo, un día conoció en un bar en el que trabajó de mesero, a un hombre que le enseñó cómo ganar mucho dinero, sin mucho esfuerzo. Esta persona vendía pequeñas dosis en varios lugares, incluyendo el bar donde trabajaba. Para despistar a la policía, se tenía que cambiar de ciudad, y le dejó el negocio a Claudio junto con los clientes y proveedores. Al principio, le pareció un negocio redondo, tenía que vender unos kilos de droga, por la que le cobraba 2000 dólares y haría el doble en ganancias.

Vender en el bar era fácil, y fueron los mismos que le dieron la droga quienes le contactaron con los potenciales clientes. Hasta que un día la persona que fue, supuestamente, a comprar la mercancía, le amenazó a punta de pistola y se llevó el botín, quedándose sin droga y sin dinero. Quedó endeudado con un poderoso grupo de narcotraficantes.

Amenazaron a él y a su familia, balearon la casa y cuando lograron asustarlo lo suficiente, le propusieron otro negocio: para saldar su deuda, tenía que llevar un kilo de cocaína pura en su estómago hacia Madrid. La droga le sería entregada en Quito. Si aceptaba el desafío, no sólo lo liberaban de la deuda, o al menos eso le prometieron, sino que además recibiría cerca de 10 mil euros como pago. Claudio se quedó sin droga, sin dinero, endeudado con un poderoso grupo de narcotraficantes, y con ocho años de prisión que cumplir en una cárcel lejos de su familia.

¿Problema de salud o persecución?

La actual Ley de Sustancias Estupefacientes y Sicotrópicas será unificada en el nuevo COIP. Se ha ubicado dentro de los delitos que tienen relación con la salud pública, y se  seguirá relacionando estos delitos con este bien jurídico protegido, además de pretender incluir una tabla de porcentajes que servirán de referencia para diferenciar el consumo del microtráfico. Se trata de algo que resultará muy difícil de lograr si se toma en cuenta que se parte de un gramo de clorhidrato de cocaína, dos gramos de pasta base de cocaína, 10 gramos de marihuana. Lo que exceda de esa referencia se corre el riesgo de encasillar como microtráfico, pues no se hace relación al tiempo de consumo mediato, inmediato, ni al grado de adicción del consumidor.

10,1Con esta tabla de referencia, se seguirá sancionando la tenencia, pese a que la expresión “tener” no describe conducta alguna. En el COIP, la técnica legislativa no es novedosa respecto a este tema, puesto que la simple tenencia resulta ser la conducta infringida, al igual que es punible el simple porte de armas sin permiso. El problema con los tipos penales de tenencia es que se castiga la posesión, sin que resulte necesario verificar la intención de un posible mal uso del objeto.

Este es el esquema que se mantiene, por tanto, sigue en escena la conducta humana únicamente bajo dos formas actuar u omitir, entendiéndose por actuar el hacer, y omitir el no hacer movimientos corporales voluntarios. El verbo tener expresa relaciones de determinada clase entre la persona y el objeto, ejemplo, tengo una casa, tengo salud, estos significados no pueden ser considerados una conducta, en el sentido de acción u omisión.

Deberíamos entonces entender la tenencia como un hacer positivo, como un movimiento corporal, realizado con determinadas intenciones. Allí surge la presunción de conducta peligrosa, y en el caso de tenencia de drogas permite explicar la relación directa con el daño a la salud pública. La posesión de un objeto no representa per se peligro alguno. Dicha posesión resulta peligrosa cuando cabe la posibilidad de que una persona lleve a cabo una acción que pueda conllevar un riesgo por el uso que de ese objeto hace. Un ejemplo: la utilización de un auto se torna peligrosa cuando el conductor está bajo los efectos del alcohol (un no evitar evitable)

A estos delitos se los incluye en los llamados de peligro abstracto, por no poder medir el daño de inmediato, por lo cual se juzgaría entonces la mera sospecha de su empleo, en contra de un bien jurídico protegido. Sino es en la misma persona en un tercero, siendo importante considerar cuál es la finalidad que persigue el autor.

Dentro del grupo de detenidos por tenencia de sustancias sometidas a control, están aquellos a quienes se les priva de su libertad, pese a la escasa cantidad encontrada en su poder, resulta impensable la afectación a “la salud pública”, por el contrario, se está afectando un derecho fundamental, la libre determinación, esa auto puesta en peligro voluntario, no se asemeja al peligro abstracto ya referido, para que se pueda justificar la amenaza penal.

El maestro Zaffaroni (Argentina) en una entrevista que le hicieran para la revista Pensamiento Penal en Argentina sobre la despenalización de drogas afirma: “La conducta del consumidor ocasional queda excluida ya del ámbito del merecimiento de la pena, y consiguientemente de la posibilidad de punición, y es que dicha conducta no resulta jurídico-penalmente relevante, no es socialmente dañosa.  No se da el   tipo objetivo del injusto y consiguientemente, tampoco la tipicidad en su conjunto.  El autor ni siquiera entra en el primer nivel de la estructura del delito”

Es importante resaltar, dentro del proyecto del COIP la variación a la punibilidad según la cantidad encontrada, de conformidad a las disposición transitoria décima séptima en la cual se hace referencia que para la aplicación de los artículos 221-221 (versión COIP mayor-2013) se tomará en cuenta la tabla que se anexa, a la que ya se hizo referencia, de conformidad con lo establecido en el artículo 222, referente a la sanción establecida a quien produzca, patrocine, financie, administre, trafique, transporte, organice, dirija actividades o bandas de personas dedicadas a la producción o distribución organizada de sustancias catalogadas sujetas a fiscalización de cantidades superiores a las establecidas para la dosis de consumo personal multiplicadas por 1000, que vendía a ser la sanción para el tráfico .

María Eugenia Díaz

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