Las indígenas son las ciudadanas que tienen menos acceso a la justicia

Las indígenas son las ciudadanas que tienen menos acceso a la justicia

enero 3, 2013
in Category: Interculturalidad
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Las indígenas son las ciudadanas que tienen menos acceso a la justicia

Históricamente las mujeres han pasado por desapercibidas, sea en la historia, en la conformación de los estados, en la formación de las instituciones públicas y privadas, en las movilizaciones, en la reforma agraria, en el desarrollo económico local y regional, en la administración de justicia, y podemos enumerar muchos más.

Pero en realidad las mujeres somos la base fundamental de la existencia de la especie humana, de la constitución de los estados, de las luchas reivindicativas, acabar con las haciendas, mantener la cultura, de producir para la alimentación de la familia y el mercado interno, mantener la ciencia, los conocimientos, los saberes, y la tecnología, la armonía con la Pacha Mama desde la visión de cuidar, amar, afanar y devolver lo que se quita, es decir la práctica constante de la solidaridad y la reciprocidad entre la mujer y la pacha mama siempre estuvo, está y estará presente.

Por ahora nos vamos a dedicar a ver el papel de las mujeres, en uno de los elementos, posiblemente más sensibles, como es la justicia indígena comunitaria, obviamente es un documento de análisis, reflexión y debate para construir un modelo de gestión y atención, de los servicios  hacia el usuario y no el usuario hacia los servicios, y sobre todo el entender, comprender y respetar la administración de justicia en función de la visión de comunidades, pueblos y nacionalidades, así como de los grupos vulnerables, poniendo énfasis en las mujeres, niños y adolescentes.

Las mujeres acceden a la justicia en casos extremos, por la violación constante de sus derechos, esto significa problemas intrafamiliares, discusión entre los ayllus, por conflictos de linderos, acceso al agua, paternidad y alimentos, la mayoría de estos conflictos son puestos en conocimiento ante la comisaría, la intendencia, y la tenencia política, pocas acceden a la fiscalía y las cortes, esto se da probablemente por sus condiciones sociales, culturales, idioma, escasos recursos económicos (dependencia económica), situación geográfica y desconocimiento de los derechos y las instancias legales o por falta de un abogado como exige la “justicia” – ley.

Las mujeres indígenas no siempre exponen sus conflictos o problemas (llakikuna) ante las autoridades de la comunidad que en su mayoría se encuentran conformadas por hombres, esto hace que la mujer no tengan confianza para exponer el problema, además, los problemas son entre parejas, entonces se deduce que entre los hombres, habrá más solidaridad y esto hace que la mujer se sienta desprotegida y en desventaja.

Los conflictos de familia (pareja) generalmente son arreglados al interior de la familia, con presencia de las autoridades, como los  padrinos de matrimonio, el Achik Tayta y la Achik Mama, por los abuelos y abuelas, por los tíos o tías mayores.

En caso de un  conflicto  “mayor” como por ejemplo robo, adulterio, violaciones son puestos en conocimiento de la comunidad, a través de sus autoridades, generalmente cuando los causantes son de dos comunidades distintas, al igual que los conflicto “grandes” que dan en las familias al interior del territorio y fuera de él también es  puesto en conocimiento de las autoridades de la comunidad.

Cabe señalar que en los arreglos familiares, la mujer siempre es la perjudicada, o es la que ha tenido la culpa más que el hombre, esto se da obviamente, porque el que toma la palabra es el padrino, el papá, el tío, entonces la visión de ellos, por supuesto no es lo que la mujer piensa. Las mamás, tías, abuelas, madrinas son de pocas palabras, aconsejan o castigan, halan la oreja, es notorio que lo hacen con amor y paciencia de madre y de mujer.

Entonces, los y las abogadas deben conocer las realidades, y en especial el apoyo que pueden dar. Siempre será aconsejable que una abogada atienda a cliente, pero también se debe tomar en cuenta que esa mujer abogada debe conocer la realidad cultural, ponerse en los pies de la usuaria, dar un trato amable, entablar una conversación y no un interrogatorio, porque en los interrogatorios se vuelve a vivir el conflicto, especialmente, más aún cuando se trata de violaciones y maltrato familiar.

En este sentido, los administradores de justicia del país deben comprender, entender y no interpretar los que es y no es, lo que debe o no hacer la justicia indígena comunitaria, para esto es necesario y urgente la formación rigurosa en culturas andinas, derechos consuetudinarios, justicia indígena comunitaria, investigaciones en la vida práctica y dar paso a la descolonización educativa y homogenizadora del derecho romano, despatrialcalizar los contenidos, las estructuras institucionales colonialistas que resulta difícil, pero no imposible, ahora estamos en el proceso de construcción del Estado Plurinacional y por tanto la justicia, también es una semilla más, para descolonizar al estado colonial y dar paso al sumak kawsay, bien estar – allí kawsay, y la práctica de la interculturalidad.

Las relaciones de género, es decir hombre-mujer en esta sociedad machista, capitalista, es inequitativa por excelencia, y para los grupos vulnerables, es peor,  en especial, cuando se trata de mujeres indígenas, pobres, analfabetas, que tienen posibilidades económicas, que no dominan el idioma del otro. Todos estos aspectos hacen que las mujeres tengan menos posibilidades de acceder a la justica ordinaria.
Mujeres, sujetos, actoras o víctimas en la justicia indígena.

Cada uno de los ayllus (familias) se hallan sujetos por determinadas pautas de conducta, que estas no poseen relación con las normas jurídicas. La mujer kichwa no es una solo persona individual, no es aquella que tiene únicamente derechos individuales o que es un ser autónomo del ayllu, por el contrario, es el cordón umbilical del ayllu, de los derechos individuales y colectivos, que tiene relación directa con la divinidad de la pacha mama, con la madre luna en la que invoca su fertilidad, que revive el encanto de la magia que brinda la madre tierra.
Es necesario conocer en primer lugar los términos o conceptos básicos para comprender las visiones y las realidades de las mujeres en el contexto general. En segundo lugar, entender las visiones y las realidades de las mujeres indígenas y, de manera especial, de la mujer kichwa; y   finalmente, no interpretar sino ejecutar y practicar los dos sistemas de justicia en su ámbito respectivo.

Se dice que las mujeres deben tener acceso en igualdad de condiciones, pero con un detalle que las mujeres indígenas kichwas, rurales, sin un nivel educativo considerable, de escasos recursos económicos, necesariamente deben recibir acciones afirmativas para hablar de acceso a la justicia en igualdad de condiciones.

Aquí un poco de conceptos y visiones que es necesario y urgente conocer, reflexionar, analizar y ejercer en función de las culturas.

Sumak Kawsay: el término Sumak-Kawsay ha sido tomado en cuenta solamente en sentido desarrollista occidental, es decir, en la acumulación del capital económico, sin importar cómo lo obtenga, y como es obvio, en desmedro de la madre tierra. Desde la visión de los pueblos, lo humano es vivir con dignidad, lo propio, la divinidad interna – externa (la espiritualidad), que no haya el desequilibrio de la energía en el ayllu y en la comunidad, y que haya alimentación (comida, buena producción).

Para las mujeres indígenas, el Sumak Kawsay es la armonía interior y exterior de sí misma y de su ayllu y la comunidad, esa armonía es el equilibrio de la vivencia (digna) diaria, salud, alimentación, producción, buen tiempo que comprende las épocas de lluvia e invierno, así como el florecimiento de sus productos, que significa el síntoma de la buena producción que tendrá el año.

Las mujeres indígenas estamos haciendo, pensando, construyendo, preparando, previendo, precautelando el buen vivir o el alli kawsay, por tanto el sukma Kawsay es la vida plena, que trasciende a lo bueno, es la utopía de tener lo máximo de bienestar, es el diario vivir, lo cotidiano y no es algo que se espera cumplir,  es una construcción constante.

Complementariedad, para los pueblos y nacionalidades del Ecuador es un principio y una práctica entre hombre-mujer, pero la sociedad machista y colonial ha distorsionado el verdadero significado de la complementariedad, haciendo que se entienda como algo separado, así como  en muchas ocasiones, las ONGs o los grupos de activistas no indígenas, han considerado que se refiere como algo de complemento material, pero para los pueblos indígenas, en general, es la unión de las partes, de las diversidades, para el funcionamiento íntegro del Runa -Kari-Warmi – Ayllu.

EL Papel de las Mujeres Kichwa en el sistema de Justicia Indígena Comunitaria.

Para la cosmovisión andina, la armonía con la naturaleza y con los miembros de la comunidad, son dos circunstancias fundamentales, para el desarrollo normal de la convivencia social colectiva.

Las sanciones y el procedimiento van acorde a la cosmovisión de las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades, ya que la vida en la comunidad es fundamental para el desarrollo de sus vidas como mujeres y como ayllu, por este motivo, la medida para resarcir los daños se toma en asamblea comunal, mas no por una sola autoridad. Dentro de la Justicia o Derecho Indígena no existe división de código penal, civil, laboral y cada una de ellas tiene sus procedimientos homogéneos; en la justicia indígena comunitaria se practica la sanación y prevención de todo el desequilibrio que tiene la persona.

Derecho Indígena: El derecho indígena es el derecho que tienen los pueblos indígenas de ejercer libremente de acuerdo a sus culturas y que no necesariamente es la solución de los conflictos.

Oralidad – Rimanakuy.- Es la conversación, la facilidad de hablar de expresar, el yuyay, que involucra un conjunto de yuyaykuna – pensamientos, para decir y  explicar o dar a entender a los demás o en este caso al abogado, juez, comisaría, intendencia, teniente político, sobre el conflicto, para llegar a denunciar en concreto el conflicto. Los pueblos indígenas y especialmente las mujeres, exponen sus antecedentes de lo contrario la denuncia no estará completa.

Justicia Indígena.- Su función es velar por el bienestar y la armonía de los ayllus, bajo los principios de solidaridad, reciprocidad y respeto evitando romper el equilibrio. Este sistema de justicia, no solo es practicado por los pueblos indígenas, también de mestizos (que se encuentran en los territorios indígenas), campesinos, negros y montubios.

Todos ellos practican la justicia indígena y comunitaria de acuerdo a sus usos y costumbres.

Justicia Comunitaria.- La justicia indígena no tiene razón de ser, sino es practicada, ejercida por la comunidad, los ayllus, por tanto la comunidad comprende el territorio y lo extraterritorial, la identidad, el idioma, los principios de solidaridad, reciprocidad, respeto hacia el Tayta, Mama, que son generalmente los abuelos y abuelas.

Se denomina comunidad o ayllu porque la justicia o el arreglo para entrar en armonía no actúa solo la autoridad, sino los ayllus de la comunidad, conjuntamente con las autoridades comunitarias y las autoridades propias de los ayllus (achik tayta, achik mama).

Dentro de este proceso podemos señalar el papel que juega las mujeres kichwas, ligeramente vemos que no existe, pero si nos detenemos a analizar y observar y de acuerdo a la cosmovisión de los pueblos, la mama es el equilibrio, la fortaleza de apaciguar el problema, la mama sabe cuando corrige con cariño, con shunku, así como cuando corrige con la dureza, contando y poniendo ejemplos, comparando con acciones que demandaron consecuencias graves, evidentemente está presente la dualidad energética.

Autoridad Comunitaria.- Son autoridades legítimamente elegidas, democráticamente nominadas, éticamente representativas, puesto que toda la comunidad es la que elige, por mayoría, aunque comúnmente, las autoridades de los ayllus son elegidas por consenso. Se dice democrático, porque debaten, analizan, proponen, ruegan a la personas a que sea su autoridad, asignan perfiles desde los ayllus, analizan su currículum personal, en el cual también incluyen aspectos como el no haber colaborado siendo dirigente y el cuestionamiento a las gestiones de las autoridades, esto hace que todos seamos responsables de que cumplan bien su período. La buena gestión, no solo está en las autoridades, sino también la comunidad, en su conjunto son responsables de esta gobernabilidad.

No cabe duda, se debe tomar muy en cuenta que la colonización y, por ende, el machismo de los cabildos y de las autoridades comunitarias, aún está presente e incluso intacto sobre las mujeres. Esto hace que las inequidades sean más profundas, que las mujeres kichwas aún no tengan presencia considerable en los cabildos e instancias de toma de decisiones de la comunidad y fuera de ella para que puedan tener incidencia.

Justicia ordinaria: Es legalista, es puramente jurídica romana, racista, discriminatoria, excluyente, castigadora, temeraria y empobrecedora. En la mal llamada justicia ordinaria necesariamente se requiere de recursos económicos para poder seguir la demanda, el trámite dura largo tiempo, incluso llegan tener años y años de duración, frente a lo cual los implicados deben contar con recursos económicos suficientes, y la realidad es que gran parte se ven obligados a vender sus propiedades. Esta situación tiene como consecuencia más pobreza y, además, el desequilibrio de los ayllus, división de la comunidad, enfrentamientos entre ayllus, ocasionado así no tener el Ally Kawsay – Suymak Kawsay.

Blanca Cecilia Velasque Tigse

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