Utopía: impulsar y fortalecer la hospitalidad del jaguar, también casa adentro

Utopía: impulsar y fortalecer la hospitalidad del jaguar, también casa adentro

junio 7, 2014
in Category: Perspectivas
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Utopía: impulsar y fortalecer la hospitalidad del jaguar, también casa adentro

El mundo es como es gracias a la movilidad humana. Desde los primeros homo-sapiens, la herranza de la humanidad no cesará nunca y aunque por momentos (en tiempos históricos) hace su aparición el espíritu sedentario, enseguida buscamos otros mares y otras tierras, incluso inhóspitos lugares que pretendemos convertir en nuestro hogar.  Esa ha sido la naturaleza humana, nuestra esencia como especie.

Partiendo de este principio, podemos comprender como un acto profundamente humano que los ecuatorianos hayamos declarado la ciudadanía universal en nuestra última carta fundacional: la Constitución de Montecristi. Allí se condensó lo más exquisito de la naturaleza humana, el espíritu más solidario y los actos más generosos a favor de la especie. Así que cualquier acción posterior que pretenda restringir este sueño, no será sino una minusvalía de aquellas que no tendrán ni épica ni historia.

Contando con esta utopía bajo el brazo, podemos mirar el contexto con verdadero pavor. En el período Obama, el gobernante del partido demócrata que llegó al poder con el apoyo de las minorías, han sido deportadas alrededor de dos millones de personas desde Estados Unidos hacia México principalmente. En comparación, George W. Bush, el presidente de las guerras, expulsó la mitad en sus dos períodos de gobierno. Además, ahora se destinarían un número mayor de fondos públicos en políticas de control interno para la deportación de migrantes y para los controles fronterizos, sin contar con los “voluntarios” que con rifle en mano pretenden custodiar la frontera desde el otro lado del Río Bravo.

Datos de prensa señalan que miles de niños y niñas de centro y sur América, intentan cruzar la frontera hacia los Estados Unidos, supuestamente en forma “ilegal”, en cuyo tránsito suceden historias que harían palidecer al más furibundo de los seres.  En 2011 fueron detenidos unos 7 mil menores de edad; en 2014 se han incrementado a 90 mil; y, se calcula en 145 mil para el 2015. La situación es de tal magnitud, que diversos analistas, incluso el propio presidente Obama ha calificado esta realidad como una “tragedia humanitaria” y designó a Craig Fugate, de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias, para que se haga cargo de la situación.

El norte acumula todas las riquezas de la tierra y ha creado fronteras y muros para contener las oleadas de pobres que producen con sus mismas políticas. Mientras, en Estados Unidos se pierden en los laberintos diplomáticos las peticiones y abogacías por una reforma migratoria que beneficie a miles de seres humanos provenientes de Centro  y Sur América.

En mayo pasado la agencia de noticias AP daba cuenta del fracaso de estos “lobbies”, al advertir que el líder de los republicanos, John Boehner, “sepultó” cualquier posibilidad de reforma migratoria para este año, a pesar de que un proyecto de ley en ese sentido ya fue aprobado en el Senado, estableciendo un “camino jurídico” para brindar estatus de residencia y laboral a unos 12 millones de inmigrantes indocumentados.

En medio, parecería que México decidió jugar este juego de terror, con los ojos cerrados. John M. Ackerman, académico e investigador mexicano, recuerda que hace 20 años, para las negociaciones del TLC, “hubo un acuerdo tácito entre los gobiernos de México y Estados Unidos para dejar fuera de las discusiones dos temas particularmente complejos y delicados para sus respectivas sociedades: migración y petróleo”.  Pero la situación ha cambiado radicalmente después de 20 años, pues ahora “el gobierno mexicano se viste sexy y con los ojos cerrados entrega sus riquezas a los saqueadores sin pedir absolutamente nada a cambio”, ni siquiera un ápice en cuanto a la migración. De alguna manera, sucede lo mismo en Centroamérica, que para muchos migrantes es la llamada “ruta de la muerte”.

¿Qué hacer ante esta crítica situación? En palabras de Mauricio Farah Gebara, secretario general de la Cámara de Diputados de México y especialista en derechos humanos, “hay que hacer entender al país vecino del norte que su discurso simulador, su política persecutoria y su conveniente y calculado desdén por el trabajo migrante traen como cascada la desgracia a miles de mexicanos y centroamericanos y a sus familias”, pero sobre todo “es indispensable avanzar hasta cambiar el modelo basado en el control. Hay que gestionar con inteligencia la migración. La política tradicional, carente de rumbo, ha mostrado su ineficacia y ha propiciado la proliferación del crimen contra los migrantes. Por ejemplo, de un lado se combate la trata de personas y, por el otro, conteniendo la migración con esquemas probados y reprobados lo que se hace es favorecerla”.

En síntesis, la reforma migratoria es (debería ser) un aspecto central de la política de Estados Unidos hacia América Latina, con vías para el estatus legal de los migrantes, la reunificación familiar y el respeto a los derechos humanos de los niños y niñas que buscan reunirse con sus padres.

Este sería un mínimo a impulsar por el presidente de Estados Unidos y premio Nobel de la Paz, Barack Obama, por los presidentes centroamericanos y también por nosotros, casa adentro, que no reduzcamos la hospitalidad del jaguar, expresada en la Constitución. No vaya a ser que, tal como escribe Bolaño en “los sinsabores del verdadero policía”, retratemos mayores códigos de convivencia y solidaridad entre las ratas que entre los seres humanos, por lo menos ellas jamás se matan entre sí.

Marlo Brito, experto en temas de cultura.

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