Enfocar a los extranjeros como un peligro no tiene ningún asidero

Enfocar a los extranjeros como un peligro no tiene ningún asidero

junio 7, 2014
in Category: Entrevistas
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Enfocar a los extranjeros como un peligro no tiene ningún asidero

Ramiro Rivadeneira Silva, defensor del Pueblo, considera que la discriminación es un problema cultural que debe resolverse con normativa, con educación en derechos y con desarrollo económico para lograr que en el futuro todas las personas, sin importar su condición, tengan las mismas oportunidades para tener unas condiciones de vida digna. Reconoce que hay un peso fuerte sobre los extranjeros, marcados por los estereotipos, que los asocian con la inseguridad, pero que no tienen que ver con la realidad.

¿Cuál es la mirada que tiene la Defensoría del Pueblo con los hechos de discriminación que están ocurriendo en el país?

Hay muchos temas de discriminación que se registran en la sociedad ecuatoriana. El pueblo afroecuatoriano o la población indígena, por ejemplo, sufren discriminación a nivel de atención de salud, a nivel laboral, inclusive a nivel de educación. Los adultos(as) mayores también son grupos excluidos y hasta ahora la normativa que rige no es más allá de existencialista, pues hay muy poca política pública para la posibilidad de que sean realmente incluidos en el desarrollo de la sociedad.

La estigmatización a los extranjeros, en relación con la delincuencia, tiene un peso enorme, a los colombianos es a los que peor les va. ¿Qué piensa al respecto?

Hay un tema que no se ha podido superar y que posiblemente se ha profundizado en el debate, y es precisamente el de la inseguridad y la migración. No hay ninguna duda, las entidades y las personas que trabajan en los espacios de seguridad enfocan a los extranjeros como un peligro o que son quienes generan una situación de cuidado en los temas de seguridad.

La realidad es que esta visión no tiene ningún asidero en la práctica, pues si uno ve las estadísticas no pasa del cinco por ciento, en el peor de los casos, de participación de extranjeros en delitos graves, así que no hay ningún motivo para considerar que son las personas en movilidad, las personas migrantes, las personas que ingresan al Ecuador las que están participando en la delincuencia. Tampoco es posible negar que existe una delincuencia organizada, que tiene niveles internacionales, relacionada al lavado de activos, a la trata de personas, ante lo cual tenemos que estar preparados institucionalmente para combatir esta delincuencia, pero ese no puede ser un motivo para estigmatizar al extranjero.

¿Y qué pasa con los ciudadanos colombianos?

En el caso del Ecuador, la mayoría de colombianos que vienen a trabajar en el país dan sus aportes. Debemos cuestionarnos por qué tenemos tanta apertura a la migración económica y tan baja apertura a la migración social, cuando realmente estamos hablando de personas en situaciones de productividad. Lo que pasa es que parecería ser que la migración económica nos satisface en cuanto encontramos seguridad de que la persona viene a invertir en el Ecuador, pero otras personas que vienen por su voluntad o contra su voluntad también están en sectores productivos.

Es ahí donde son explotados.

Exactamente, están generando economía para este país y lastimosamente son explotados, y cuando se los encuentra, la sanción mayor es para ellos y para sus familias, mientras que las sanciones para las empresas en las que brindaban sus servicios no son fuertes, con lo cual, las empresas están dispuestas a correr el riesgo ya que no van a sufrir las consecuencias.

En ese contexto, ¿qué se debe hacer?

La Defensoría del Pueblo y yo, personalmente, por principio, creemos que no es la sanción penal o la normativa fuerte la que tiene que prevalecer, aunque hay situaciones que evidencian la necesidad de una normativa que ayude a la regulación. No quiero decir con esto que la sanción es la solución en el tema de la movilidad, por supuesto que no, el tema de la movilidad viene dado en tanto el país esté preparado para establecer procesos e identificar a las personas que vienen. Siempre va a ser mejor tener en el país a una persona de la cual se conoce que está interna con su nombre y apellido, y sobre las actividades que realiza.

Yo siempre digo, con absoluta seguridad, que el problema que ha existido en el país es que se ha opuesto a los términos de seguridad y al de derechos humanos y esto es irreal, la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos van de la mano y generan productividad y más democracia.

17Sobre la situación de los extranjeros, hay una gran influencia de los medios de comunicación que ayudan a reafirmar patrones socioculturales totalmente discriminatorios. ¿Cómo está trabajando la Defensoría en este tema?

Me parece que hay dos tareas importantes que ha hecho la Defensoría del Pueblo: primero, hemos unido esfuerzos con otras organizaciones y algunas de ellas de la cooperación como Naciones Unidas, ACNUR y la cooperación alemana a través de la GIZ. Lo otro es que hemos desarrollado como insumo un proyecto de Ley de Movilidad que está puesto en consideración del Ministerio de Relaciones Exteriores y de otras autoridades. Ha habido un gran proceso de socialización con muchas organizaciones, ante lo cual el Estado ha asumido como propio este proyecto y lo está llevando adelante. De las declaraciones que he podido escuchar de autoridades de la Asamblea Nacional, de las autoridades del Gobierno, estamos seguros que la ley de movilidad va a ser una realidad, esperemos que en este año.

¿Qué va a pasar con esta Ley?

Vamos a hablar de otra realidad en el Ecuador cuando exista la Ley de Movilidad, porque la normativa si bien no lo es todo es una parte importante. Actualmente, la normativa que rige al país es de los años setenta, generada en otras situaciones, en las que la seguridad era la que prevalecía.

¿Cuál es el gran salto que va a dar esta Ley respecto a lo que rige ahora?

Propone muchos temas. Primero, hay que entender que es un código, con lo cual junta muchos temas que ahora son tramitados por separado y suma esfuerzos para generar un sistema que pueda ser manejado por varias instituciones. Actualmente, los temas de movilidad están separados, hasta hace poco extranjería estaba en el Ministerio del Interior, refugio estaba en el Ministerio de  Relaciones Exteriores y no había ninguna comunicación al respecto. Eso se ha tratado de subsanar con una política para que extranjería también sea tratada por el Ministerio de Relaciones Exteriores. No obstante, será un trabajo mucho más completo cuando podamos establecer un sistema, cuando sistemáticamente podamos abordar el asunto, me parece a mí que ahí va a ver un salto cualitativo.

Hace poco los medios de comunicación reportaron sobre personas cubanas que estaban retenidas en el aeropuerto, no se entendía su situación.  

El tema de las personas extranjeras que ingresan a nuestro país en situación de irregularidad es permanente y lo que ocurre es que el país aún no ha podido desarrollar mecanismos más rápidos y más eficientes para tratar a estas personas, inclusive, la infraestructura con la que se cuenta no es suficiente para albergarlas, pues en muchas ocasiones no tienen que estar privadas de su libertad, no solo días sino semanas y meses, hasta encontrar una solución a sus casos. Por supuesto, esto se convierte, en la mayor parte de las veces, en privaciones ilegales y arbitrarias de la libertad.

Tenemos que enfrentarnos con la cruda realidad, pues a pesar de la normativa a nivel constitucional y legal, y a pesar de las políticas públicas del Gobierno, la sociedad ecuatoriana es altamente discriminadora, es racista, es sexista, es machista ante lo cual es muy difícil lograr una transformación rápida para que no vulnere derechos.

Definitivamente es así. Lo que pasa es que no solo hay que hablar de las personas en movilidad, lamentablemente en el transcurso de los años la sociedad se ha caracterizado por ser fundamentalmente machista y racista, pero este es un cambio cultural. En el tema de los derechos hay tres ámbitos de trabajo: el que implica todo el tema de normativa y política pública; el que implica contar con la institucionalidad suficiente para poder atender los casos de violación del derecho y parece que en este sentido han existido avances en las constituciones, en las leyes y en el propio desarrollo de la Función Judicial. Ha sido importante también el fortalecimiento que ha tenido la Defensoría del Pueblo para atender los casos aunque aún nos falta mucho. El tercer ámbito es el de la promoción de los derechos, casi no sirven los dos primeros si es que no funciona  el de la promoción de los derechos, cuya finalidad es hacer que el ciudadano se concientice de que hay un derecho que debe ser respetado, no para uno sino para el otro. Eso es lo importante porque generalmente somos excelentes en saber cuáles son los derechos que nos rigen para nosotros como personas, pero en desconocer los derechos que rigen para los otros.

Es importante señalar que el desconocimiento de los derechos genera situaciones de discriminación.

Así es y es más lamentable aún porque se está señalando fuertemente a una cultura excluyente en el que la persona generalmente rechaza brindar o permitir que el otro goce de su derecho por una situación de superioridad, es decir, porque se considera blanca frente a un afroecuatoriano u otra raza.  En las situaciones de movilidad la discriminación viene dada por un estereotipo fuerte que se enraíza en los temas de seguridad y que limita el goce de un derecho porque es una persona que viene de otro país.

18Necesitamos años para cambiar el chip de la gente.

Sin duda, pero ahí me parece que lo principal del tema es la educación. Lo que se gasta en educación primaria, secundaria y universitaria en el país es una inversión. Los jóvenes que han salido al extranjero gozando de becas vuelven al país conociendo otras culturas y cuando se conocen otras culturas los ámbitos de discriminación disminuyen porque aprenden a vivir en la diversidad. No obstante, en nuestro Ecuador histórico, con todos estos beneficios y cambios en la educación, vamos a constatar la transformación en 10 años, 15 años o hasta en 20 años.

¿Qué hay en la cabeza de una persona que discrimina?

Hay fundamentalmente una idea de superioridad, visualizarse como el que tiene más derecho y que goza de más oportunidades. Si le damos la vuelta al análisis, una persona mientras más pobre es y si no es blanca o mestiza va a sufrir discriminación, y si además es transexual va a sufrir más discriminación todavía, porque es diferente del que se “normaliza”, digo entre comillas la palabra normal.

Dentro de una sociedad, el hombre blanco, de 40 años, que tiene una familia, que tiene hijos y que tiene una profesión es el que está gozando de los derechos frente a la otra persona porque esta otra persona no cumple estas condiciones, es diferente. Solemos señalar las condiciones de discapacidad o de etnia, pero la pobreza es uno de los temas que más produce discriminación, si se es pobre no importa su etnia o su condición, el pobre sufre discriminación por ser pobre en el país. A las personas pobres les cierran las puertas, se les atiende mal en las ventanillas, se juzga su vestimenta.

Entonces, no es solamente un tema de seguridad versus derechos humanos, es un asunto de desarrollo, porque el desarrollo permite cerrar las brechas de pobreza y riqueza en el país y en la medida que se van cerrando estas brechas, las personas tienen más acceso y más oportunidades.

Amelia Ribadeneira, docente universitaria.

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