La edad para la representación política, una democracia más participativa

La edad para la representación política, una democracia más participativa

agosto 23, 2014
in Category: Perspectivas
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La edad para la representación política, una democracia más participativa

En 1978, el Ecuador ingresaba a una etapa de transición hacia un estado democrático en cuyo período todos los acuerdos se cumplían a cabalidad: los militares apoyaban esta transformación pactada; los partidos políticos se constituyeron legalmente y proponían sus candidatos; y, la población acudía de forma masiva a las urnas.

A pesar del ser un sistema naciente, se podía ya advertir que el sistema de partidos contaba con dos grandes características evidentes: 1) debilidad de generar consensos que construyeran estructuras fuertes y tomaran decisiones internas para la democratización de la gestión y representación; y, 2) la carencia de representación nacional acompañada de cuadros políticos que superaban los 40 años de edad, los mismos que se enquistaban en las estructuras dirigenciales internas para que a la larga fueran los que se transformaran en candidatos a la primera magistratura del Estado e incluso a dignidades de representación política a nivel local.

Los partidos tomaron como único mecanismo de participación o de incorporación de la sociedad en los procesos electorales, la venta de sus plataformas de trabajo en las que trataban de responder a las expectativas de los colectivos. En sus agendas, los partidos únicamente ofrecían políticas que potencialmente beneficiarían a la sociedad, inclusive con propuestas por grupos de edades siendo a la postre las que permitieron identificar la lógica de la estructura del ejecutivo para que respondiera a estos ofrecimientos, no obstante, continuaba siendo limitada la existencia de cuadros de nuevos dirigentes, incluso, a pesar del novel sistema democrático en el que la existencia de los partidos era indispensable e insustituible dado que su papel es el de intermediación entre los estados y las sociedades, y para que la legitimidad perdure deben cumplir con sus ofertas a los electores.

Era fácil notar el déficit de participación directa en la toma de decisiones dentro de los partidos, las estructuras gubernamentales fortalecían la verticalidad en las ejecutorias, las mismas que en la vereda de sociedad civil edificaban una emergente estructura social que debatía su necesidad de incidir en su destino; estas condiciones desarrollaron varias explosiones sociales que aceleraron los cambios de gobiernos.

También se vislumbraba el deseo de renovación de cuadros, líderes, ideas y la necesidad de movimientos ciudadanos que fueran voceros políticos o, finalmente, que fueran los reemplazos de los partidos.

El clímax del debate social era controlado con la instauración de asambleas constituyentes, que en el último período de gobernabilidad (2007 a la fecha), para citar el ejemplo más reciente, se concretó mediante la aprobación, en una consulta popular, de una constituyente que tuvo un 81.72% de votos a favor de su instalación. De acuerdo al Estatuto Electoral, la Asamblea Constituyente estaría compuesta por 130 asambleístas de los cuales, cien serían elegidos por circunscripción electoral provincial, 24 por circunscripción nacional, y seis por los ecuatorianos domiciliados en el exterior (dos representantes por Europa, dos por Estados Unidos y Canadá, y dos por los países de Latinoamérica). A esta instancia se le concedió un plazo de 180 días, a partir de la fecha de su instalación, para elaborar una nueva constitución ecuatoriana. No obstante, la transformación del marco institucional del Estado y la nueva Constitución, solo entraría en vigencia con la aprobación en un referéndum aprobatorio, como así ocurrió en los meses siguientes.

En esta nueva Constitución de la República del Ecuador se garantiza la obligatoriedad de elegir y ser elegido a partir de los 18 años de edad, pero al mismo tiempo regula el derecho a ser elegido al disponer la edad mínima de 35 años cumplidos en el momento de la inscripción de la postulación para poder ser candidatizado como parte de binomio presidencial. Este requerimiento solo pudo solventar su existencia por el aparente estado de madurez emocional e intelectual que debe tener las personas que administren la presidencia y vicepresidencia de la República.

En la actualidad, la democratización y masificación del acceso a la educación universitaria ha permito un desarrollo exponencial de la participación en actividades de carácter político de las personas a temprana edad, haciendo evidente su peso en el desenvolvimiento del país y por ende en la toma de decisiones. En muchos casos, la participación militante de los jóvenes en organizaciones políticas y sociales, así como los hechos coyunturales de países vecinos, en los que abiertamente la exigencia de avanzar en derechos fueron liderados por personas en edades inferiores a los 35 años, obligó a la revisión de las estructuras partidarias para abrir puertas a las candidaturas de cuadros poco expuestos en los medios de comunicación, pero con un liderazgo y actoría intensas en temas que fueron abandonados por los partidos como la gestión real de la buena convivencia de la sociedad y la horizontalidad para la toma de medidas y su posterior aplicación. Esto gestó un nuevo sujeto dentro del quehacer político que ya no tiene como característica principal la lealtad a los partidos, sino la intervención en la solución práctica de los problemas y de su entorno inmediato, además, en cómo desarrollar una cultura solidaria que deje como herencia la responsabilidad en el quehacer de la cosa pública y privada.

15Por otro lado, de acuerdo al censo de población y vivienda para el año 2010, en el Ecuador habitan 1.067.289 personas comprendidas en edades que van desde los 30 a los 34 años, que representan aproximadamente el 10% del total de electores habilitados en el país, esto quiere decir que constituyen un segmento altamente atractivo para cualquier pretensión de un partido o movimiento político. En este segmento poblacional, las principales preocupaciones se circunscriben en el estado de bienestar, el desarrollo de sus hogares, la protección medioambiental y la exigibilidad de los derechos de las personas. Esto ha desarrollado una obligación inevitable que deben asumir los dirigentes de las agrupaciones políticas, la actualización de sus idearios junto con la inserción de figuras frescas que sean capaces de desarrollar una empatía con la sociedad y, sobre todo, que las representen, considerando esta representación como una delegación transitoria del mandato que debe estar acompañada de una auditoría constante.

La irrupción de los jóvenes en actorías políticas relevantes, la actualización de idearios políticos, el necesario refrescamiento dirigencial, la dinamia de la información, el acceso a la educación, los mecanismos de relacionamiento social y la cantidad importante de población comprendida entre los 30 y 34 años de edad pudieran ser las principales motivaciones para que se proponga, en la Constitución, la disminución de la edad para candidatizarse a la primera magistratura del estado, a 30 años. Esta propuesta no se la puede ver únicamente desde la vereda de la concesión o benevolencia, sino desde un derecho que no requiere mayor análisis. Podemos advertir que se están dando pasos hacia una mejor calidad de la democracia por el mismo hecho de la mayor participación de la ciudadanía, ya no solo desde las movilizaciones sociales sino también en la institucionalidad estatal.

Con todo lo dicho, se requiere un ejercicio fuerte de aparición de figuras políticas frescas y nuevas que no solo reduzca la distancia entre jóvenes e institucionalidad política, sino que también incorpore con mayor eficacia las agendas de este segmento poblacional. La reforma que reducirá el requisito de edad para poder optar por la presidencia y vicepresidencia es un premio real al esfuerzo demostrado por varias personas en diversas instituciones públicas y también su desempeño en las instancias privadas que han permitido conocer de la solvente preparación  educativa y análisis político.

Esta decisión de ampliar efectivamente el derecho a ser elegido va en contraste con las experiencias que hasta hace un par de años atrás la institucionalidad había creado como soluciones, pero que no pasaron de ser espacios físicos públicos y una insipiente presencia en la arena político – electoral. A fin de cuentas, solo se constituyeron en paliativos que terminaron siendo mecanismos selectivos de marginación para dejar la representación a un grupo etario definido y que por lo regular era el que tenía como responsabilidad hacer las leyes que regulen al país.

La Constitución vigente obliga al Estado, como uno de sus deberes primordiales, a garantizar el derecho a vivir en una sociedad democrática en la que, además, el ejercicio de los derechos se debe desarrollar de forma progresiva para su pleno goce sin que quepa ningún tipo de restricciones. Solo la abolición de cualquier dispositivo que restrinja el derecho a ser elegidos podrá gestar en todas las personas un cuestionamiento que no tiene aún respuesta en la historia de nuestro país. ¿Y si los excluidos del sistema político – electoral fueran nuestros gobernantes? La respuesta seguro la dará la misma colectividad con las oportunidades que ella misma genera.

Julio Ballesteros es experto en análisis político.

3 comments

  1. Paulo Álvarez
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    La verticalidad con la q debe garantizar el Eatado la participación de la ciudadanía, cada vez a más temprana edad, sera la motivación más grande para el mejor desarrollo de hacer, formar e involucrar en una correcta Política en los jóvenes, felicitaciones

  2. DOMINGUIN GONZALEZ
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    ME PARECE UN TEMA MUY INSTRUIDO PRICIPALMENTE POR LA PARTICIPACION DE LOS JOVENES CON CEREBROS FRESCOS Y ALTO ESPIRITU DE PREPARACION , TEMAS MUY TRACEDENTALESDE GRAN AYUDA PARA TODA LA COMUNIDAD , PRICIPALMENTE LO RELACIONADO CON EL ENFOQUE HACIA UNA NUEVA POLITICA DE GRANDES DESAFIOS. SALUDOS..

  3. Fabian Augusto Rojas Jarrin
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    La capcidad, el conocimiento y la experiencia q adquirio su persona hace que escriba tan importante publicacion, es un articulo que llama a la reflexion sobre el tema de la edad en la politica , sus argumentos,motivan a que el potencial de la juventud tiene el,mejor espacio para llegar al cambio q verdaderamente necesita una sociedad quemha sido manipulada por decadas por un pequeno grupo q,hq concentrado la riqueza politica, social yeconomica en pocas manos, siga adelante uh abrazo Fabian R

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