Entendimientos culturales del uso de coca y labores de inteligencia

Entendimientos culturales del uso de coca y labores de inteligencia

diciembre 27, 2014
in Category: Perspectivas
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Entendimientos culturales del uso de coca y labores de inteligencia

En abril del año 2012, agentes de la Jefatura Provincial Antinarcóticos de la provincia de Bolívar decidieron tomar contacto con las personas que habían denunciado a una ciudadana a través de la línea telefónica 1800-Drogas, el posible cometimiento de un ilícito. En esa inspección se constataba la existencia de una casa de dos plantas de construcción mixta y cubierta de zinc, con ventanas a su alrededor, un tendal de cemento, una cocina en la parte posterior. Las características descritas de la casa y el entorno eran las semejantes a las de sus vecinos campesinos que residen en el recinto La Libertad, de la parroquia rural San Luis de Pambil, ubicada en el subtrópico del cantón Guaranda, capital de la provincia de Bolívar.
Pero esta propiedad tenía una particularidad que la diferenciaba de las plantaciones de mandarina, cacao y arbusto comunes que se dan en el sector: tenía doce plantas de coca que promediaban una altura de dos metros y estaban ubicadas a la derecha del bien inmueble sin que existiera intensión de esconderlas. El inmueble era habitado por una ciudadana colombiana de 47 años de edad que no sabía que, en ese momento, la investigación que emprendía la Policía Nacional le llevaría a enfrentarse a todo el sistema penal por un delito, que en las siguientes etapas del proceso penal, la Fiscalía lo denominaría siembra de sustancias sicotrópicas.
Ana nació en el municipio del departamento de Putumayo, como ella describe, su vida la pasó en un resguardo de indígenas hasta que cumplió los 30 años. Se autoidentifica como mestiza, de la etnia de los Pijaos y ha consumido hoja de coca desde los diez años. Conoció sus usos en la comunidad al masticarla y al emplearla en otras formas como en alcohol para frotaciones o emplastos. Comenta que su abuelo y su madre han sido curanderos sanadores, y ella se considera una persona con el conocimiento y las destrezas para brindar apoyo para la sanación de las personas. La principal sustancia, en estado natural, que utiliza en sus actividades es la coca, fundamentalmente en hoja, la mezcla con alcohol y la tritura hasta reducirla a polvo.
Para Ana esta planta, casi sagrada, es parte de su cultura, de su vida y la comprende como necesaria para mantener estable su salud.
Tanto en su país natal Colombia, como en el Ecuador, estuvo vinculada a la promoción de la soberanía alimentaria con la comunidad campesina y con algunas organizaciones no gubernamentales que también cumplían actividades similares. Una de estas fundaciones tuvo reconocidas ejecutorias en lo que tiene que ver con la domesticación de plantas medicinales.
Ana y su familia trabajaron para que la finca donde viven se constituya en un modelo desde el punto de vista de la integralidad de la producción sustentable, no solo preservando y promoviendo plantas medicinales, en el marco de programas de socialización y capacitación de sus bondades, sino también con la producción de aves y plantas tradicionales que permiten obtener ingresos para la subsistencia de la familia y el mantenimiento de la infraestructura instalada en la finca.
Bajo esta comprensión del mundo, ella siempre explicó que “las plantas de coca que tenía sembradas no estaban escondidas, sino en el patio de mi casa. “La hoja de coca es una guardiana (…), a un policía que fue a hacer la inteligencia con un logo del Ministerio de Agricultura le abrí las puertas de mi casa, le di la información, no considero que estaba haciendo algo ilícito”.
Su forma de vida le permitió adquirir el conocimiento de los colectivos con los que convivió y le generaron la confianza para seguir con las prácticas que desde su herencia y entender cultural son las correctas.
21Pero Ana fue a juicio. Una de las piezas informativas que genera la Policía Nacional, es el documento de Recepción del Denuncias 1800-Drogas. En este se relatan todos los hallazgos que iban conduciendo su investigación, a más de la descripción de la escena, se dio a conocer que Ana fue signada con el alias de “Colombiana”. Fue precisamente el informe del 2 de abril del 2012, el que le sirvió de fundamento a la Fiscalía provincial, para solicitar al juez que autorice la realización del allanamiento. Para esto ya se habían enviado muestras de una sustancia vegetal verdosa molida al Laboratorio de Criminalística de la ciudad de Quito. Al realizar el análisis correspondiente se confirmó que correspondía a hoja de coca pulverizada.
El 24 de julio del 2012 se practicó el allanamiento y ocurrió lo que se preveía: las 12 plantas de coca seguían en el jardín de la casa y al pie de las escaleras de ingreso a la vivienda hallaron ocho fundas que contenían hoja de coca pulverizada con un peso de 1 785.1 gramos; y, cercano a la escalera, en un envase de vidrio transparente, encontraron hojas de coca con alcohol.
En estas circunstancias, Ana fue detenida, la Policía solicitó que algún familiar cercano se acercara hasta el lugar para realizar la entrega de la casa con los enseres y que sea designada como custodia de lo que contenía; al poco tiempo llegó su hija y suscribió un acta levantada manualmente.
El parte de detención, que es llevado ante la autoridad judicial, ratifica lo que inicialmente conocía la Policía, se podría decir que únicamente presenta mayores detalles de la escena, se informa de la detención y la lectura de sus derechos dándole a conocer que “ha sido sorprendida en delito flagrante de tenencia, posesión y cultivo ilícito de sustancias, estupefacientes y psicotrópicas” a más de esto se le signa otro alias, esta vez, “Anita”.
Al desarrollarse la audiencia de formulación de cargos, Ana relata su comprensión cultural de vida y como lograba hacer que su pequeña finca sirviera para su sustento con las plantaciones lícitas y que las plantas de cocatenían características medicinales y ayudaban a las personas que tuvieran una dolencia. “No estoy negando, que tengo mis plantas que son sagradas, el botellón es una mezcla de hoja de coca, albahaca, hierba luisa; los paquetes hay una diferenciación de coca con hiervas que compré, los traigo del Perú porque no hay en el país. Sí he ayudado a mucha gente, he obsequiado las plantas a personas que viven lejos, para el tratamiento a largo plazo, y les obsequio, a nadie he vendido, si he cobrado algún dinero es por lo que tiene costo como el alcohol que no consigo en el país, pero no comercialización de cocaína, es hoja de coca que viene de la naturaleza y eso no tiene ningún costo”, explicó Ana.
Pero en definitiva la Fiscalía, con esta versión, más los testimonios de los agentes, consideró la existencia de méritos para el inicio de la instrucción fiscal e hizo uso del recurso de la pena anticipada para investigación (prisión preventiva), fundamentando que la actitud de esta ciudadana había causado conmoción social.
Dentro del proceso se solicitó un análisis antropológico tendiente a esclarecer la naturaleza humana, observando la conducta (valores, concepciones religiosas, tradiciones) en grupos humanos que difieren completamente de las sociedades llamadas occidentales. En el informe final se describen los usos que las civilizaciones ancestrales le daban a la coca y como la modernidad la ha encajado en un segmento de sustancias ilícitas que alejó el concepto de “planta sagrada” que tenían hace muchos años atrás y se asocia a que esta planta debe ser también despreciada por ser considerada una “planta de indios”. Nunca se racionalizó ni se investigó las propiedades de la misma. Al finalizar, recomienda el respeto a las formas de vida que han sido fruto de una construcción social, entendiendo que se ha formado cultura por la acumulación de saberes aprendidos y el producto de acciones sociales igualmente concretas y dentro de procesos históricos. También invoca la necesidad de investigar sobre las amplias propiedades curativas de las plantas y sus usos medicinales que no solo se dan en el Ecuador sino también en los países de la región andina, debiendo los estados volver a colocarla “en el lugar de honor que le corresponde culturalmente a esta planta milagrosa”.
El defensor público a cargo de la causa ocupó todas estas pruebas para que se ratificara el estado de inocencia de Ana, cuya resolución fue apelada y la sala correspondiente ratificó el fallo. La legislación actual penal persigue la siembra, cultivo y cosecha de plantas que busquen la comercialización de productos estupefacientes y psicotrópicos que puedan ser extraídos de estas. Es así que en una de las políticas más humanas y responsables con las sociedades integradas por varias culturales, la Defensoría Pública del Ecuador emprendió un proceso de aplicación del principio de favorabilidad para que personas como Ana no sigan sometidas a penas de encierro por mantener su identidad y prácticas ancestrales de vida.

Julio Ballesteros es experto en análisis político.

3 comments

  1. Carmen Egas
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    Muy lindo el artículo Julito, le felicito. Pero que paso con Ana aun sigue presa?.
    Por otro lado me parece irónico que en este Gobierno de la Revolución Ciudadana, el sistema de justicia en el País encierre a una persona por tener sembrada plantas de coca para uso medicinal, cuando pueblos y provincias enteras, como el caso de Chillanes y Bolívar, respectivamente, tienen como ejemplo claro a seguir a un Alcalde que viola todas las leyes, que es acusado de peculado por el propio Estado, que entrega fondos públicos a terceras personas (50 mil dólares) sin recibir a cambio ningún bien o servicio, que aparentemente es defendido y protegido por Autoridades del Gobierno. En nuestra Provincia Julito, el robo es premiado y la cultura y medicina tradicional juzgada.
    Esa es la imagen que tenemos en nuestra tierra del Gobierno de Rafael Correa y sus Instituciones y funcionarios, (Conste que yo soy una defensora a ultranza del proyecto de revolución que lleva adelante el Presidente Correa) con sus debidas excepciones como la Defensoría Pública que nos muestra el lado humano de la justicia…ojalá nuestro Defensor Público intervenga con fuerza para revolucionar nuestra Provincia y aclarar de una vez por todas que los honestos somos, más muchos mas.

    1. Julio
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      Carmita, me alegra que le haya gustado el texto del artículo, Ana esta libre, se ratifico su estado de inocencia pero le tocó pasar un buen tiempo por este tortuoso tormento que es esatr dentro de un proceso penal.
      Respecto a las dificultades que tienen algunos compañeros en el GAD de Chillanes, se dispuso que desde la oficina de Bolívar se convoque a una reunión de trabajo allá con el afán de atender los requerimientos y si están dentro de nuestras competencias hacer lo que este apegado a derecho.

  2. Cristian Andrade
    Reply

    Es lamentable que solo se realice una investigacion legalista con el finde de tener como resultado el encierro de una persona inoscente y mas no realicen una investigacion que sirva para esclarecer que personas como Ana tienen derecho a un trabajo digno, no como una narcotraficante sino mas bien como una curadora de personas que ayuda mucho a los compañeros campesinos.

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